A escasos treinta minutos en coche desde el centro de Sevilla se abre un paisaje inesperado: dehesas, pinares y antiguas infraestructuras hidráulicas se entrelazan en una ruta perfecta para quienes buscan aire puro, ejercicio suave y una pausa lejos del asfalto. Se trata de la Ruta del Agua, en el municipio de Guillena.

El recorrido, de dificultad baja y unos 14 kilómetros de longitud, serpentea entre suaves colinas y sigue el trazado de antiguas canalizaciones de agua que abastecen a la capital. Aunque es frecuente verla recorrida por ciclistas, senderistas e incluso familias con niños, su verdadera virtud está en la tranquilidad del entorno, la sensación de amplitud y el contacto con la naturaleza.

Los caminos son amplios, transitables y bien señalizados, lo que permite adaptar el trayecto a cada ritmo y nivel. Además, al no presentar desniveles significativos, es una opción excelente para quienes desean iniciarse en el senderismo o simplemente desconectar del ruido urbano.

A lo largo del trayecto, se pueden observar aves, áreas de descanso y miradores naturales con vistas al embalse de El Gergal. El silencio se impone salvo por el crujido de la tierra bajo las botas o el zumbido lejano de alguna bicicleta.

También es un plan apto para ir con perros, siempre que se mantenga la precaución y se respeten las normas de convivencia y medioambiente.

La Ruta del Agua, a medio camino entre lo rural y lo técnico, es una invitación a caminar sin prisa, respirar hondo y dejarse llevar por el ritmo del paisaje. Un auténtico respiro a solo media hora de casa.