- Guía completa con todos los horarios y recorridos de la Semana Santa de Sevilla
- Unos 5000 efectivos de Policía Nacional, Local y Guardia Civil participan en el dispositivo de Semana Santa
La Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla ha acogido la jornada ‘Procesiones: desde la Antigüedad a la ciudad del Barroco’, organizada en colaboración con la Universidad Pablo de Olavide (UPO). La jornada ha estado dividida en tres conferencias: ‘Procesiones paganas: fiestas para los seis sentidos’, a cargo de Elena Muñiz, catedrática de Historia Antigua de la UPO; ‘Cortejos fúnebres y procesión de disciplina: la performatividad al servicio de la conmoción sensorial’, dirigida por Silvia María Pérez, catedrática de Historia Medieval, y Luis Cabeza, investigador contratado FPU; y la última, ‘La ciudad procesional del Barroco‘, por Francisco Ollero.
La organización ha destacado que «ayer y hoy las procesiones forman parte del alma de la ciudad. Por su inmensa fuerza expresiva, las procesiones desatan verdaderos torrentes de emoción; como forma de comunicación, son el vehículo perfecto para escenificar el concepto de lo divino, la identidad compartida o el orden ideal de comunidad», informa en una nota de prensa.
«Tanto los actores que intervienen en el desfile como el público que lo contempla son agentes imprescindibles en la creación del significado que atribuimos a las procesiones. La importancia de la función de los espectadores ha enlazado con los florecientes estudios sobre la performance», ha añadido. Por su parte, las entidades organizadoras señalan que la perspectiva de la materialidad de la religión ha impulsado el análisis de las procesiones desde el punto de vista de la construcción del paisaje urbano y la topografía sagrada.
Una «explosión de los sentidos»
Además, en la última década se ha focalizado la atención «en las emociones y en las sensaciones que despiertan las procesiones, que a menudo se describen como una auténtica explosión de los sentidos: desde la exhibición de objetos poco habituales en la vida diaria, hasta los colores llamativos, el sonido de los instrumentos que acompañan a la procesión o el ruido de la muchedumbre que la contempla, el intenso olor a perfume, los roces o los empujones de la gente que se arremolina para verla mejor».
