En plena Sierra Norte de Sevilla, entre los frondosos paisajes de Cazalla de la Sierra y San Nicolás del Puerto, se encuentra la Isla Margarita, también conocida como la Isla del Pescador. Este enclave natural, a orillas de la ribera del río Huéznar, se ha convertido en un refugio perfecto para aquellos que buscan un respiro de la rutina urbana y desean conectar con la naturaleza.

El acceso a la Isla Margarita se realiza a través de un pintoresco puente de madera, que ya desde el primer momento invita a sumergirse en un entorno idílico. El área recreativa destaca por su vegetación exuberante, compuesta por alisos, sauces y olmos, que ofrecen sombra y crean un microclima fresco incluso en los calurosos días de verano sevillanos.

Las cristalinas aguas del río Huéznar forman pequeñas piscinas naturales, ideales para un chapuzón refrescante. Esta característica convierte a la Isla Margarita en uno de los destinos favoritos para disfrutar del baño en plena naturaleza, rodeado de un entorno que parece sacado de un cuento.

Además de sus encantos naturales, la Isla Margarita cuenta con infraestructuras pensadas para el disfrute familiar. Mesas, bancos y zonas de descanso permiten organizar comidas al aire libre o sencillamente relajarse bajo la sombra de los árboles. Es un lugar perfecto para organizar un picnic, desconectar y dejarse llevar por el sonido del agua y el canto de los pájaros.

El enclave también es muy popular entre los amantes del senderismo y el ciclismo. Su cercanía a la Vía Verde de la Sierra Norte de Sevilla, un antiguo trazado ferroviario minero, ofrece una oportunidad única para recorrer paisajes impresionantes hasta alcanzar el Monumento Natural del Cerro del Hierro. Esta ruta, de aproximadamente 15 kilómetros, combina deporte y naturaleza en un recorrido accesible.

Para aquellos que deseen visitarla, se recomienda llevar ropa cómoda, calzado adecuado para el senderismo y, por supuesto, no olvidar el bañador en los meses más cálidos. Además, es fundamental contribuir al mantenimiento del lugar respetando las normas de conservación y llevando de vuelta cualquier residuo generado durante la visita.