En pleno corazón de la Sierra Norte de Sevilla, a poco más de una hora de la capital, se esconde un pequeño pueblo que parece detenido en el tiempo. Con su imponente castillo en lo alto, sus calles empedradas y un entorno natural privilegiado, Alanís es una joya poco conocida que merece ser descubierta.

Este municipio, ubicado dentro del Parque Natural de la Sierra Norte, combina a la perfección historia y naturaleza. Su castillo medieval, construido en el siglo XIV, domina el paisaje y ofrece unas vistas inigualables del entorno. Esta fortaleza, que antaño fue clave en la defensa de la frontera entre cristianos y musulmanes, hoy es escenario de eventos culturales como las Jornadas Medievales, una de las citas más destacadas del calendario local.

Pero Alanís no es solo historia. Sus alrededores están rodeados de dehesas de encinas y alcornoques, hogar del cerdo ibérico, cuya carne es una de las grandes protagonistas de la gastronomía del pueblo. No hay visita completa sin probar sus productos ibéricos, que se curan con la tranquilidad que da la sierra. Además, en los meses más fríos, la tradicional Fiesta de la Matanza permite a visitantes y lugareños disfrutar de sabores auténticos.

Para los amantes del senderismo, Alanís ofrece numerosas rutas que permiten adentrarse en parajes naturales únicos. La Rivera del Benalija o la cercana Rivera del Huéznar son solo algunos de los rincones ideales para perderse entre el sonido del agua y el canto de los pájaros. La Ermita de San Juan, enclavada en plena naturaleza, es otro de los puntos imprescindibles, sobre todo en época de romerías.

Con su mezcla de tradición, historia y naturaleza, este pueblo es una escapada perfecta para quienes buscan desconectar del ruido y sumergirse en la belleza de la Sierra Norte sevillana. Alanís es uno de esos destinos que sorprenden y que, una vez descubierto, invita a volver.