Quiero aprender en la escuela/una paz tan duradera/que cuando me haga muy grande/huya siempre de la guerra. Lección de paz. Inmaculada Delgado (Versos para derribar Muros)

Los países que conforman el Mediterráneo, tanto los del Arco norte-europeos-,como los del Arco Sur-africanos y asiáticos-,bañados por las mismas aguas, cada vez más calientes por causa del cambio climático, están en ascuas y andan como siempre, a la gresca.

Muchos han cantado a este mar: Serrat, Premio Princesa de Asturias de las Artes en 2024 con su “Mediterráneo”, la banda sonora de nuestras vidas desde 1971. Éramos jóvenes y soñábamos con el mar, aunque aún no lo conociéramos. El pasado 24 de septiembre  nuestro cantautor recibió el premio Cortes de La Real Isla de León , en la ciudad gaditana de San Fernando. Juan Manuel Serrat dijo que “no le gusta el mundo en que vivimos. Es hostil, contaminado, injusto e insolidario ”.

Somos desgarrados testigos de unas atrocidades brutales a nuestro alrededor y no quisiera pasar sin insistir en el genocidio del pueblo palestino, sin que se produzcan unánimes y contundentes respuestas por parte de los países, especialmente aquellos que se atribuyen ser garantes de la paz y la libertad, afirmó.

“Y amontonao en tu arena/tengo amor, juegos y penas, yo

que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno./
Que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul
Para que pintes de azul tus largas noches de invierno.
Y a fuerza de desventuras/tu alma es profunda y oscura”

También nuestro idolatrado George Moustaki, de origen griego, nos hacía soñar en francés con ese mar. En su canción “En Mediterranée”, compara nuestro mar con “una piscina donde juegan/ niños de ojos negros. Dice que el mediteráneo baña tres continentes/ y muchos siglos de historia,/ profetas y dioses,/ pero un mismo Mesías. Y concluye que hay un hermoso verano /que no teme al otoño, aunque haya un olor a sangre /flotando en sus orillas. Que hay olivos muriendo bajo las bombas, /donde apareció la primera paloma. Pueblos olvidados– Inmigrantes-/ que la guerra cosecha,/ hombres que el mundo abandona /en el mediterráneo.

Pero el verano ya pasó y este  otoño-¿negro?-que no ha hecho más que empezar nos trae vientos huracanados, aires ennegrecidos por el humo de los disparos-cañones, misiles, drones -porque alguien nos dice, desde otro océano-pongamos que hablo de los Estados Unidos-lo que debemos o no hacer con el único fin de beneficiarse de la riqueza de cada pueblo.  Todas las guerras se inventaron para eso: para sacar beneficio, siempre a costa de un montón de vidas. «Malditas las guerras y malditos los que las hacen», dijo Julio Ánguita, después de perder a su hijo en una de ellas.

En Europa hay varios conflictos-guerra Rusia-Ucrania, la región de Sahel en África y el genocidio de Gaza, ante la pasividad internacional.

Ahora, después de 60.000 muertos parece que algunos países comienzan a alzar la voz, a replicar al americano y han dado pasitos para pedir que se reconozca a la Nación de Paletina:

VIVA PALESTINA LIBRE.

Israel le tiene ojeriza desde 1948, cuando ocuparon sus territorios por decisión europea y no se conformaron con eso sino que poco a poco, día a día fueron haciéndose con sus cosas, con sus campos, con su territorio. Ahora se les ha metido en la cabeza al gobierno de Israel acabar con todos los palestinos ayudados por su amigo americano, ese matón de patio de colegio junto a una pandilla de alemanes e ingleses riéndole las gracias. Este judío vengativo, cuyo nombre no quiero pronunciar ha pensado que sería buen regalo un complejo turístico en el mar mediterráneo, en ese trocito, esa franja palestina: GAZA.

 Serrat y Moustaki hablaron del Mediterráneo: uno lo hizo desde España, el otro desde Grecia.

Dice Serrat que el está orgulloso de haber nacido en el Mediterráneo, mientras que Moustaki se lamenta de que sin embargo hay un olor a sangre flotando en el mediterráneo”¿cuántos inmigrantes han muerto en este mar, en busca de un mundo mejor, huyendo de la guerras y de la pobreza…Y los países heridos como tantas heridas abiertas,/ Islas de púas, muros que aprisionan .

A pesar de todo, hay un hermoso verano que no teme al otoño-otoño caliente-en el mediterráneo.

¿No son estos pueblos hijos de un mismo mar?