Misil.

Érase una vez un misil que venía de muy lejos. Estaba programado para alcanzar su objetivo en 40 minutos. Pero, algo debió salir mal, hubo algún fallo o fue culpa de la persona que lo manipuló, como aquella señora que, harta de empaquetar muñecas con el mismo traje y, aburrida de hacer siempre lo mismo y de ver siempre las muñecas todas iguales, decidió por su cuenta, a la hora en que la encargada tomaba el desayuno, cambiar el aspecto de algunas muñecas al azar.

Una vez vistió a una de gitana-flamenca. A otra le pasó unos pantalones y una chaqueta como si fuera un ejecutivo.

Eso mismo le debió ocurrir a esta/e programador de misiles, que, aburrido de mandarlos siempre al mismo sitio, decidió cambiarle la coordenadas y allá que le mandó hacia arriba. Quiso reenviarlo, devolverlo a su remitente, como las cartas cuando no encuentran destinatario. Sucedió que en ese momento se fue la luz. ¿Qué se fue la luz? Eso no podía ser. En pleno siglo XXI, en la era de la IA, no nos podía ocurrir una cosa así. ¿No se habría quedad dormido? Pues no se. Es probable que a la primera pregunta, la respuesta sea positiva. A la segunda, no.

El caso es que este misil, llamémoslo XP, andaba perdido por el espacio, dando vueltas alrededor de la tierra. Y estaría como el grupo M. Clan, «llamando a la tierra».

Sí, es verdad, pensó. La tierra es redonda. Ya he dado 1299 vueltas y no se para. Me he cruzado con otros misiles que han estallado. Unos aquí, otros allá. Lo sé por el resplandor de la tierra y por las caras de la gente a las que han alcanzado: gazatíes quedan pocos, ya casi a todos se los cargaron. No es preciso gastar más municiones. Ahora les toca a los iraníes, a los libaneses…y así, en un cruce de palabras, digo de fuegos, algunos caeremos donde no debemos o seguiremos dando vueltas a la tierra, que algún día se va a poner plana, de tanto tonto, digo misil volando a tontas y a locas. ¿No se dan cuenta estos terrícolas que están tirando misiles contra ellos mismos, que el tejado del vecino es su mismo tejado? Y todo ello… por un puñado de dólares. ¿O era un barril de petróleo?

En fin aquí sigo, dando vueltas sin rumbo. ¿Pararé algún día un día? ¿Caeré sobre mi objetivo? La verdad es que no lo quiero saber. Prefiero seguir aquí, perdido en el espacio sideral, viendo como se aniquila la raza humana. Quizás sea hora de que entren en juego otras especies. Esta no ha tenido muy buenos resultados.