Tokio ha amanecido este sábado 15 de noviembre, con un pedazo de Sevilla en pleno Parque Yoyogi. La capital japonesa celebra este fin de semana la Fiesta de España 2025, el mayor evento dedicado a nuestra cultura en Japón, que vuelve a girar en torno a los elementos más reconocibles del país… muchos de ellos directamente vinculados a Sevilla.

La conexión no es nueva: Japón mantiene desde hace décadas una profunda admiración por la cultura andaluza, y Sevilla ocupa un lugar especial gracias a su flamenco, su gastronomía y su identidad histórica, tan presente en la imagen que el público nipón tiene de España. Esa esencia sevillana recorre este año buena parte del festival, que desde primera hora de la mañana está recibiendo a miles de visitantes.

Flamenco con sabor a Sevilla

El escenario principal lleva toda la jornada vibrando al ritmo del flamenco, uno de los grandes puentes culturales entre Japón y nuestra ciudad. Bailaores y músicos están ofreciendo actuaciones desde la mañana hasta la noche, mostrando un arte que nació en Andalucía y que en Sevilla tiene uno de sus epicentros mundiales.

Además, el festival incluye actividades participativas para que el público japonés —donde existen miles de academias y un enorme número de aficionados— pueda unirse al compás

Tapas, manzanilla y hasta Cruzcampo

La zona gastronómica también está trasladando a Yoyogi un pedazo de la vida sevillana. Entre tapas tradicionales, vinos y platos españoles, destacan propuestas que recuerdan a los bares de nuestra ciudad. Y, como curiosidad, no falta Cruzcampo, que desde que se incorporó al festival se ha convertido en uno de los productos más fotografiados por los asistentes.

El reconocido gran pabellón gastronómico del festival ofrece además recetas difíciles de encontrar en Japón, algunas de ellas inspiradas en la cocina del valle del Guadalquivir.

Con más de 80.000 visitantes en la edición anterior, la Fiesta de España se ha consolidado como uno de los mayores encuentros culturales entre ambos países. Y, un año más, lo que más conecta con el público nipón es precisamente aquello que Sevilla exporta sin esfuerzo: su música, su estética y su forma de celebrar la vida.