Recién nacido, imagen de archivo. - Junta de Andalucía

España registró en 2025 un total estimado de 321.164 nacimientos, un 1,0% más que el año anterior, según los datos provisionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, el número de defunciones ascendió a 446.982, lo que supone un incremento del 2,5% respecto a 2024. Como consecuencia, el saldo vegetativo —la diferencia entre nacimientos y fallecimientos— volvió a ser negativo, con una pérdida natural de 122.167 personas.

El ligero aumento de la natalidad rompe la tendencia descendente que venía marcando la última década. Aun así, la comparación histórica refleja la magnitud del reto: en 2015 se contabilizaron 420.290 nacimientos frente a los 321.164 estimados en 2025. Es decir, en diez años España ha pasado a registrar casi 100.000 nacimientos menos al año.

El retraso en la edad de maternidad sigue siendo uno de los rasgos estructurales del cambio demográfico. En 2015, el 7,8% de los nacimientos correspondían a madres de 40 años o más; en 2025 ese porcentaje se eleva ya al 10,4%. Este desplazamiento en la edad media de maternidad refleja transformaciones sociales profundas vinculadas a la estabilidad laboral, la conciliación y el acceso a la vivienda.

En paralelo, el aumento de las defunciones se concentra especialmente en los grupos de mayor edad, en un contexto de progresivo envejecimiento de la población. La combinación de menos nacimientos que hace una década y más fallecimientos que el año anterior consolida un escenario de pérdida natural de población.

En Andalucía, el saldo vegetativo también fue negativo en 2025, con 60.177 nacimientos frente a 75.686 defunciones, lo que arroja una diferencia de -15.509 personas. La comunidad se sitúa entre las que presentan mayores descensos en términos absolutos.

Los datos difundidos por el INE son todavía provisionales y podrán revisarse en los próximos meses. No obstante, dibujan con claridad un panorama demográfico marcado por el envejecimiento y por la dificultad de recuperar niveles de natalidad suficientes para compensar las defunciones. El repunte de 2025 supone un pequeño respiro estadístico, pero no altera por ahora la tendencia estructural de fondo.