Matías Almeyda compareció en la rueda de prensa previa al duelo entre el Sevilla FC y el Deportivo Alavés con un mensaje reiterado de unión, compromiso y confianza. El técnico argentino habló de preparación, autocrítica y responsabilidad colectiva en un momento donde cada partido se vive como una final.
Sobre la preparación del encuentro, Almeyda explicó que el trabajo ha seguido la línea habitual, aunque con especial atención al rival. «La preparación es como siempre, con muchas expectativas, con ganas, con correcciones, estudiando al rival y deseando darnos una alegría», señaló. El entrenador recalcó que el equipo ha trabajado con compromiso durante la semana, afinando detalles y buscando que el plan trazado se refleje en el campo. «Deseando que salga como lo planificamos», añadió.
La unión volvió a ser una palabra central en su discurso. «Siempre hablo de unión», recordó, valorando que hayan sido los propios jugadores quienes tomaran la iniciativa en ese sentido. Para Almeyda, la unión genera energía y confianza, pero debe traducirse en hechos. «Esto da fuerza, da energía, confianza, pero hay que llevarlo después con hechos reales», explicó. Destacó el compromiso del grupo incluso en un contexto de negatividad, subrayando que ve «un equipo comprometido y en tiempo y forma».
En cuanto al planteamiento táctico, el técnico aseguró que han realizado una lectura profunda del Alavés. «Hemos trabajado haciendo una lectura del rival que puede sorprender», advirtió. El Sevilla, dijo, tiene alternativas para adaptarse a distintos escenarios. Espera un partido exigente ante un equipo «agresivo, que contraataca muy bien y tiene un excelente entrenador». «Para nosotros es una final más, como todos», insistió, apelando nuevamente al compromiso competitivo.
Los fallos defensivos fueron otro eje de la comparecencia. Almeyda admitió que se ha replanteado situaciones buscando soluciones. «Me he replanteado todo, doy vuelta a la hoja para buscar soluciones», afirmó. Reconoció la importancia de lograr la portería a cero en estas instancias, aunque recordó que el fútbol se decide por detalles. «Se puede preparar, hablar, y un detalle define los partidos», reflexionó. Pese a la preocupación, mostró confianza en que el trabajo y el compromiso permitirán corregir errores.
Sobre la no llegada de Sergio Ramos, evitó profundizar. «Ya he expresado mis sentimientos, él lo sabe», dijo con respeto. En cambio, defendió que los números defensivos no son exclusivamente actuales. «Si vemos los últimos cuatro años, son parecidos», explicó, señalando que el equipo también ha sido de los que más goles marcó en ese periodo. «Estamos en ello», reiteró, haciendo hincapié en la preparación constante.
En el capítulo individual, confirmó que Januzaj evoluciona bien, pero no estará disponible, mientras que Nianzou sí entra en la convocatoria. Sobre Maupay, destacó su progresión. «Es un jugador peligroso y en cuanto pueda va a hacer goles», aseguró, pidiendo paciencia para que alcance su mejor versión. También valoró el rendimiento de Vlachodimos: «Lo veo muy comprometido, como el resto». De nuevo, la unión y el compromiso aparecieron como pilares.
Kike Salas y Ejuke fueron reconocidos por su paso al frente. «Kike cumple y deja el alma», destacó Almeyda, mientras que sobre Ejuke explicó que buscan el mejor contexto para potenciar su uno contra uno. Incluso bromeó sobre la posibilidad de ver a Kike en otra posición: «Es zurdo, podría jugar de diez. Es broma».
En cuanto a los apercibidos y la acumulación de tarjetas amarillas, Almeyda restó dramatismo a la situación y apeló a la confianza plena en su plantilla. El técnico aseguró que no condicionará el planteamiento por ese factor y que el compromiso debe ser el mismo para todos. «No preocupa porque confío en todos los que están. Si no hay uno, estará el otro», afirmó, dejando claro que la responsabilidad es colectiva. También se refirió al hecho de ser uno de los equipos con más amarillas, invitando a analizar cada acción concreta. «Uno cuando entra a la cancha, entra para no ser ni amonestado ni expulsado», explicó, insistiendo en que el equipo no puede jugar pensando en evitar la tarjeta, porque eso resta intensidad en partidos que, como el de mañana, se afrontan como una final.
