José María del Nido Carrasco analizó en La Jugada de Sevilla de Canal Sur el momento institucional y deportivo del Sevilla FC. En una entrevista marcada por la autocrítica, la responsabilidad y la defensa de su gestión, el presidente abordó el caso de Sergio Ramos, la situación accionarial, el futuro del estadio y la delicada coyuntura económica que atraviesa el club.
Uno de los asuntos más sensibles fue el de Sergio Ramos. El presidente fue claro y asumió personalmente la decisión: «La decisión de que Sergio no juegue en el Sevilla es mía». Explicó que el entorno del futbolista le trasladó que habían suscrito una LOI con accionistas y que quería jugar, pero entendió que era «incompatible» que pudiera ser propietario y, al mismo tiempo, estar bajo la jerarquía deportiva del club. «Se podía dar la casuística de que el dueño del Sevilla fuese mandado por el entrenador o un empleado», argumentó, insistiendo en que fue una decisión adoptada desde la responsabilidad institucional.
Sobre los primeros interesados en la compra del club, Del Nido Carrasco restó recorrido a aquellos contactos. «Los conocí, hablamos de la situación del club y nunca más he vuelto a saber de ellos», afirmó, asegurando que desconoce los motivos por los que no se concretó la inversión. En cualquier caso, vinculó cualquier posible cambio accionarial al futuro del Sevilla y recordó que mientras tanto la gestión sigue su curso.
El presidente defendió su continuidad en el cargo desligándola de cualquier cuestión económica. «No me mantiene en el cargo cobrar 1, 10 o 100», subrayó. Aseguró que permanece al frente porque toma decisiones con el respaldo del consejo y del principal financiador, Goldman Sachs. «Mientras cuente con el respaldo y tenga la conciencia tranquila, seguiré gestionando», reiteró, apelando a la estabilidad como pilar en esta etapa convulsa.
En relación con el grupo americano accionista, contextualizó sus declaraciones pasadas en un escenario de «ataque, acoso y derribo» hacia el club. Explicó que las personas que lideraban ese grupo han cambiado y que ahora apuestan por la unión. «En mi cabeza no cabe que se ataque a una sociedad en la que se tienen acciones», afirmó. Según el presidente, actualmente no existe hostigamiento y la prioridad debe ser la estabilidad institucional del Sevilla.
Del Nido Carrasco reconoció errores en la planificación que llevaron al club a la situación actual. «Fruto de vivir en esa vorágine deportiva de clasificar siempre para la Champions, llegamos a tener una plantilla de 200 millones de euros», recordó. Cuando cayeron los ingresos europeos, el escenario cambió drásticamente. «Se hicieron muchas cosas bien y otras mal. Me siento responsable», admitió. Asumió que determinadas decisiones tenían riesgo deportivo y económico y que algunos jugadores veteranos no ofrecieron el rendimiento esperado. «No me voy a hacer la víctima», añadió, reafirmando su compromiso con revertir la situación.
Respecto al futuro del Ramón Sánchez-Pizjuán, fue contundente: «Nadie piensa en recalificar esos terrenos». Explicó que la única opción de jugar en La Cartuja sería durante las obras de un nuevo estadio en el mismo emplazamiento. Además, precisó que cualquier proyecto se financiaría con recursos propios y financiación estructurada, sin comprometer las normas económicas de LaLiga. La gestión financiera, insistió, es clave para garantizar la viabilidad del Sevilla.
En su valoración final, el presidente volvió a incidir en la responsabilidad y la conciencia tranquila como ejes de su mandato. «Tomo las decisiones oportunas para garantizar la supervivencia del club», afirmó. Reconoció que muchas son incómodas, pero necesarias para el futuro del Sevilla. «Hemos tenido más aciertos que errores y vamos a darle la vuelta a la situación», concluyó. En una etapa convulsa, Del Nido Carrasco defiende su gestión, asume la responsabilidad y se aferra a la estabilidad como camino para recuperar el rumbo del Sevilla FC.
