El Sevilla sufrió una dura derrota en San Moix ante un Mallorca más eficaz y contundente, que supo golpear en los momentos clave y cerró el partido con un tanto en el minuto 97. La posesión, la reacción puntual y el control del juego no fueron suficientes para un conjunto sevillista penalizado por el VAR, los córner mal defendidos y una falta de eficacia que volvió a pasar factura.

Dominio inicial y castigo temprano

El encuentro comenzó con el Sevilla asumiendo la posesión y marcando el ritmo desde el primer minuto. El equipo andaluz movía el balón con criterio, enlazando pases cortos y buscando profundidad por las bandas, mientras el Mallorca aguardaba ordenado, preparado para explotar cualquier error.

Las primeras ocasiones llegaron para el Sevilla, sobre todo mediante disparos lejanos y acciones a balón parado. Varios córner pusieron en alerta a la defensa local, pero la falta de eficacia volvió a ser evidente. Cada aproximación terminaba despejada o sin un remate claro que obligara a Leo Román.

El partido cambió tras la intervención del VAR. Una acción dentro del área fue revisada y el colegiado señaló penalti a favor del Mallorca. Vedat Muriqi no perdonó desde los once metros y puso el 1-0, castigando al Sevilla en una jugada aislada que rompió el equilibrio.

Pese al golpe, el Sevilla mantuvo la posesión y no perdió la calma. La reacción llegó justo antes del descanso, cuando Neal Maupay firmó un golazo desde fuera del área que igualó el marcador y devolvió la esperanza tras un primer acto condicionado por el VAR y la falta de eficacia.

Reacción estéril y eficacia local

Tras el descanso, el Sevilla volvió a imponer su posesión y encerró al Mallorca en su campo. El balón circulaba con fluidez y las llegadas se sucedían, especialmente mediante centros laterales y nuevos córner que, una vez más, no encontraron rematador.

La reacción sevillista no se tradujo en ventaja. El Mallorca, fiel a su plan, esperó su momento y volvió a golpear con eficacia. Samu Costa aprovechó un desajuste defensivo para marcar el 2-1 a puerta vacía, premiando la verticalidad local frente a una posesión sin premio.

El gol fue un mazazo para el Sevilla, que intentó rehacerse con cambios y mayor presencia ofensiva. Alexis Sánchez y Ejuke aportaron movilidad, y el equipo volvió a rondar el área rival, pero la eficacia seguía siendo territorio exclusivo del Mallorca.

Cada córner y cada acción ofensiva sevillista chocaban con una defensa sólida, mientras el Mallorca ganaba tiempo y confianza. La reacción existía, pero carecía de continuidad y precisión en los metros finales.

Un final cruel en San Moix

Con el Sevilla volcado en busca del empate, el Mallorca encontró espacios para sentenciar. Sergi Darder firmó el 3-1 tras un disparo desviado que terminó superando al guardameta, un tanto que reflejó a la perfección la diferencia de eficacia entre ambos equipos.

El tramo final mostró a un Sevilla tocado anímicamente, todavía dueño de la posesión pero sin claridad ni capacidad de reacción real. Los intentos se sucedían, aunque siempre sin éxito, mientras el Mallorca defendía con orden y esperaba su última oportunidad.

Ya en el tiempo añadido, con el Sevilla roto, llegó el golpe definitivo. Pablo Torre aprovechó una transición rápida para marcar en el minuto 97 el 4-1, cerrando una noche perfecta para el Mallorca y especialmente dolorosa para los visitantes.

El pitido final confirmó una derrota severa para el Sevilla, marcada por el VAR, la falta de eficacia, los problemas en acciones de córner y una reacción insuficiente. En San Moix, la posesión no fue sinónimo de control, y el Mallorca lo castigó hasta el último segundo.