Carlos Álvarez volvió al estadio del Sevilla envuelto en una historia que va mucho más allá del resultado. Las palabras de su antiguo entrenador en benjamines, Ernesto Chao Lorenzo, resumen mejor que nadie ese sentimiento que permanece intacto: «Qué orgullo que aquel pequeño jugador benjamín, hoy sea un magnífico jugador y extraordinaria persona».

Ayer, el jugador fue protagonista al marcar el tercer gol del Levante frente al Sevilla. No lo celebró. Al contrario, pidió disculpas a la afición, consciente de que aquel estadio fue durante años su casa y su escuela

«Qué alegría verte jugar en nuestro estadio, aunque no lleves nuestra camiseta», continuaba el mensaje de Ernesto Chao Lorenzo. Una frase que refleja el orgullo de ver crecer a un futbolista formado desde niño, más allá de los colores que defienda hoy.

Carlos Álvarez encarna el valor de la cantera del Sevilla. Fue allí donde aprendió a competir, pero también a respetar, algo que volvió a demostrar con su gesto tras el gol, en un estadio que lo conoce desde que era benjamín.

El mensaje dejaba también una puerta abierta al futuro: «Ojalá algún día vuelvas a tu estadio». Entre la afición sevillista hay un deseo compartido por quienes siguen esperando una posible vuelta de Carlos Álvarez como jugador del Sevilla.

Porque hay historias que no se rompen, solo esperan. Y quizá algún día ese regreso se haga realidad, cuando el jugador vuelva a cruzar el estadio no como visitante, sino como símbolo de un orgullo que nunca se apagó.