El Sevilla sufrió una derrota sonrojante por 0-3 ante el colista Levante en el Sánchez-Pizjuán. El resultado refleja una noche negra marcada por la falta de acierto, los errores puntuales y una fragilidad anímica preocupante. El conjunto sevillista llevó la iniciativa durante gran parte del encuentro, generó ocasiones suficientes para marcar, pero volvió a chocar contra su gran enemigo: el gol. El Levante, en cambio, fue práctico, sólido y letal.
El golpe recibido justo antes del descanso condicionó por completo el partido. A partir de ahí, el Sevilla jugó contra el marcador, contra el reloj y contra su propia ansiedad. El desenlace fue cruel: un penalti fallado, un rechace errado sin portero y un tercer gol en el descuento terminaron de hundir a un Sevilla que se marchó entre pitos y silencio.
Dominio inicial sin recompensa
El Sevilla arrancó con intensidad y ambición. En el minuto 10, Alexis Sánchez tuvo la primera ocasión tras rematar un centro lateral que acabó en las manos de Ryan, dando inicio a un dominio territorial claro. El Levante avisó en el minuto 18 con una ocasión muy peligrosa de Iker Losada, que estuvo cerca de adelantar al conjunto granota. Fue una advertencia seria ante un Sevilla que dominaba, pero no sentenciaba.
En el minuto 30 llegó un nuevo golpe anímico: Oso logró marcar, pero el tanto fue anulado por fuera de juego, aumentando la frustración en la grada y en el equipo. Antes del descanso, Djibril Sow rozó el gol tras un gran pase de Alexis Sánchez, pero Ryan respondió con una parada en dos tiempos. Justo después, el técnico sevillista introdujo a Januzaj por Peque.
El golpe psicológico antes del descanso
Cuando el Sevilla parecía más cerca del gol, llegó el mazazo. En el minuto 45+2 de la primera parte, Iker Losada adelantó al Levante con un gran gol tras asistencia de Iván Romero, excanterano del Sevilla. El tanto dejó tocado al conjunto nervionense, que se marchó al descanso por detrás en el marcador pese a haber sido superior en muchos tramos del encuentro.
Nada más comenzar la segunda mitad, el Sevilla intentó reaccionar. En el minuto 50, Batista Mendy probó suerte desde la frontal del área, obligando a Ryan a intervenir con una gran parada que terminó en córner. El Sevilla comenzó a volcarse definitivamente sobre el área rival, acumulando llegadas y centros laterales, pero sin la claridad necesaria en los metros finales.
Castigo y humillación final
El Sevilla movió el banquillo en el minuto 58, dando entrada a Isaac Romero por Juanlu. El empuje local se intensificó, con acciones peligrosas entre los minutos 60 y 66, forzando varios córners y manteniendo al Levante encerrado. Las ocasiones se sucedieron. En el 72, Batista Mendy no logró rematar un centro raso en el área pequeña y, en el 73, Isaac Romero envió a las nubes un balón muerto dentro del área.
Cuando el Sevilla más apretaba, el Levante sentenció en el minuto 77 con el gol de Espí, que colocó el 0-2 y dejó el partido prácticamente visto para sentencia. El colofón llegó en el minuto 90, cuando Isaac Romero falló un penalti y, acto seguido, erró también el rechace sin portero. Ya en el 94, Carlos Álvarez, excanterano del Sevilla, marcó el 0-3 definitivo y pidió perdón de inmediato a la grada. Un final durísimo para un Sevilla que cayó 0-3 ante el colista Levante.
