La noche del viernes, a pocos días del clásico sevillano, se desató una pelea multitudinaria entre ultras del Sevilla FC y del Real Betis en el barrio de Nervión, alrededor del estadio Ramón Sánchez‑Pizjuán. Los disturbios incluyeron lanzamiento de bengalas y material pirotécnico, lo que elevó notablemente el nivel de tensión en la ciudad.
Testigos y grabaciones difundidas en redes sociales muestran escenas de violencia callejera, con individuos encapuchados golpeándose entre sí con palos u otros objetos. La intervención de las fuerzas de seguridad fue inmediata, aunque se desconoce por ahora el número exacto de implicados y si ha habido detenciones.
Los incidentes ocurren en un contexto de creciente hostilidad entre aficiones, cuando se aproxima el derbi más esperado del año. Esta pelea no es un hecho aislado: tan solo unos días antes ya se había registrado un altercado en la misma zona, lo que demuestra que la rivalidad entre ultras trasciende lo deportivo.
El uso de pirotécnico en plena calle —bengalas, fuegos artificiales, humo— convierte la violencia en algo no solo físico, sino también peligroso para transeúntes y vecinos. Las autoridades han iniciado investigaciones para identificar a los responsables y tratar de evitar que la situación se repita.
La pirotécnico y la violencia se han convertido en la antesala de lo que debería ser una jornada de fútbol, generando alarma social en Nervión y en toda Sevilla. La noticia de esta reyerta ha dado la vuelta a la ciudad, alterando no solo la calma vecinal, sino también el ambiente que rodea al partido. A pocos días del derbi, muchos se preguntan si será posible vivirlo con normalidad o si la sombra de la violencia volverá a oscurecer la pasión futbolera.
El suceso ha intensificado la presión sobre los cuerpos de seguridad y las instituciones encargadas del orden público para anticipar nuevos incidentes. La expectativa ahora se centra en si podrán garantizar un clima seguro para la cita deportiva, y si los radicales de ambas aficiones respetarán, al menos en esta ocasión, la civilidad.
El estallido de violencia en Nervión
La pelea comenzó en las inmediaciones del barrio de Nervión, en calles próximas al estadio del Sevilla, cuando varios miembros encapuchados de ambos bandos se enfrentaron en plena vía pública. Según relatan testigos y se aprecia en vídeos subidos a redes sociales, el enfrentamiento fue especialmente violento: se ve a personas golpeándose con palos u otros objetos contundentes, corriendo, persiguiéndose y provocando desorden en plena calle.
En un momento dado, comenzaron a lanzar bengalas y otro material pirotécnico, lo que disparó la alarma entre vecinos y peatones. Ese uso de pirotécnico añade un riesgo añadido: humo, fuego, desorientación, peligro de quemaduras o pánico generalizado. Las fuerzas de seguridad fueron alertadas poco después, tras las primeras llamadas de emergencia, y desplegaron un dispositivo para dispersar a los grupos implicados.
Tensión antes del derbi
No es la primera vez que la rivalidad entre ultras se traduce en violencia en la ciudad en los últimos días. Apenas unos días antes del actual suceso, ya se registró otra reyerta entre seguidores radicales de ambos clubes en la misma zona de Nervión.
Esa pelea previa se desarrolló en la calle Luis Montoto, dejando destrozos en mobiliario urbano, coches estacionados y veladores de bares. Estos episodios han disparado la preocupación de vecinos, hosteleros y las autoridades: la normalidad en el barrio se ve alterada cada vez que se aproxima un partido del derbi.
Además, la reiteración de incidentes puede agravar la imagen de Sevilla como ciudad en riesgo cuando se trata de rivalidades futboleras.
Reacción institucional y medidas de seguridad
Tras los altercados, la respuesta de las autoridades se ha intensificado: se ha desplegado un dispositivo policial reforzado con la finalidad de prevenir nuevos enfrentamientos. El operativo incluye patrullas de la Policía Nacional, refuerzo de la Policía Local e intervenciones específicas en puntos sensibles de Nervión, Centro y Triana. El objetivo declarado es garantizar un entorno seguro antes, durante y después del derbiSin embargo, muchos ciudadanos se muestran escépticos ante la posibilidad de que se eviten nuevos incidentes.
Una ciudad dividida entre pasión y alerta
La reciente pelea entre ultras en Nervión vuelve a evidenciar el lado más peligroso de la pasión futbolera. El uso de pirotécnico, la violencia callejera y la destrucción de bienes urbanos ensombrecen lo que debería ser una celebración deportiva.
Para muchos aficionados, el derbi representa orgullo, historia y rivalidad; para otros, estos episodios son una muestra de desprecio por la convivencia. Si no se logra un equilibrio, el derbi podría convertirse en sinónimo de violencia, en lugar de una fiesta deportiva.
