Ramón Rodríguez, Monchi, atiende a Sevilla Actualidad en el estadio del CD San Fernando 1940- Marina Ortiz
Ramón Rodríguez, Monchi, atiende a Sevilla Actualidad en el estadio del CD San Fernando 1940- Marina Ortiz

El derbi Sevilla–Betis no es un encuentro común. Lo recuerda Monchi nada más empezar la conversación: «Mi debut oficial fue en el Villamarín… y encima nos eliminaron». Nos recibe en su casa de San Fernando con la serenidad de quien ha visto la ciudad transformarse alrededor de este partido, una pasión que él mismo ha encarnado desde el filial hasta los despachos.

Ese 31 de agosto de 1988 marcó, según él, una forma de entender la rivalidad: «El regalo de mi santo tampoco fue muy bueno… perdimos 1-0». Lo cuenta entre risas, pero con la consciencia de que aquel choque no era uno más. Allí comprendió lo que significaba el derbi en Sevilla, donde el fútbol se mezcla con la identidad, la memoria familiar y el pulso diario de la ciudad.

A lo largo de la entrevista, Monchi desgrana episodios inéditos, como aquellos consejos de los veteranos. «Nos decían que no jugábamos sólo por un equipo, sino por una parte de la ciudad», recuerda. Estas palabras acabarían acompañándolo durante toda su etapa como jugador y director deportivo, y aún hoy resuenan en su manera de hablar del derbi.

Ahora, viviendo el fútbol desde otra perspectiva, reconoce que la emoción no se atenúa: «Se sufre distinto, pero se sufre». Y aunque ya no esté en el día a día del Sevilla, la rivalidad con el Betis sigue latente en su memoria, en su análisis y en su manera de explicar este encuentro que divide y une a toda la ciudad.

El debut que definió una vida

Aquel partido en el Villamarín fue el inicio de una relación eterna con el derbi. «Fue mi debut oficial con el Sevilla Atlético y encima nos eliminaron», recuerda. Sin dramatismo, pero con la certeza de que esa tarde le cambió la mirada como profesional. Ese día aprendió que un derbi no sólo se juega, también se vive.

Con el paso de los años, Monchi entendió que en esta ciudad la rivalidad no se reduce al césped: «El derbi se juega 90 minutos en el campo, pero los otros 365 días fuera». Esta frase resume la esencia del choque sevillano, que se respira en la calle, en los bares, en las familias y en cualquier conversación cotidiana entre aficionados del Sevilla y del Betis.

En su etapa como jugador, los veteranos tenían claro su papel antes del gran día. «Nos decían que no jugábamos sólo un partido; representábamos a media ciudad», asegura. Esa enseñanza, transmitida por futbolistas como Manuel Jiménez o Rafa Paz, se convirtió en una herencia emocional que él mismo trasladó en sus años de directivo.

Vista con perspectiva, aquella intensidad ha cambiado, pero no ha desaparecido. Aunque los vestuarios ya no estén tan llenos de canteranos que conocían la ciudad desde dentro, Monchi insiste en que la esencia del derbi permanece intacta: «Es imposible no involucrarse. Da igual si eres más o menos emotivo».

Los derbis que marcaron una carrera

«He vivido más de cincuenta derbis y creo que sólo he perdido ocho». La frase aparece acompañada de una mezcla de orgullo y prudencia. Para Monchi, cada uno de esos partidos tiene un peso emocional particular, desde el célebre domingo de Feria hasta los triunfos recientes con Lopetegui. «El primer derbi tras volver de Roma también lo guardo con cariño», reconoce.

Pero no todo ha sido alegría. «También hay malos, aunque menos», admite. Uno de los que recuerda con más distancia fue el del Euroderbi: «Yo estaba viendo el partido desde Londres porque mi hija vivía allí… y lo viví desde el móvil». A pesar de la lejanía, la carga emocional del encuentro no perdió fuerza.

Hoy, como analista, es consciente de su doble papel. «Intento ser lo más objetivo posible», asegura. Sin embargo, reconoce que narrar un derbi sería «un aliciente más», siempre con la cautela de escoger bien cada palabra. «No me voy a poner en plan forofo», advierte, aunque sabe que toda la ciudad lo identificaría irremediablemente con el escudo de Nervión.

Más allá de discursos, Monchi deja claro quién decide un derbi: «Los derbis los ganan los jugadores. No los ganamos los que estamos fuera». Es una verdad que aprendió joven y que repite con la convicción de quien conoce cada rincón emocional de este duelo.

Isco, un capítulo que aún pesa en la memoria de Monchi

Las palabras de Monchi sobre Isco siguen conservando el mismo tono de autocrítica que mostró tras aquel desencuentro que marcó su última etapa en el Sevilla. «No es algo de lo que me sienta orgulloso», reconoce con serenidad, dejando claro que aquel episodio no representa su forma habitual de gestionar situaciones tensas dentro del club. La polémica, que en su día ocupó titulares, se ha convertido en una reflexión personal más que en una herida abierta.

El exdirector deportivo asume su responsabilidad sin matices: «Si tengo que pedir perdón cada vez que se hable del tema Isco, lo pido». Sus palabras transmiten una sensación de madurez y de distancia emocional con respecto a aquel momento de tensión. Para Monchi, el incidente no necesita reescribirse ni justificarse, sólo entenderse como un error humano en un contexto de alta presión dentro del Sevilla.

Cuando se le pregunta si ha vuelto a hablar con el malagueño tras sus disculpas públicas, su respuesta es clara: «No he tenido oportunidad, ni hemos coincidido». Aunque él ya se expresó públicamente, da por cerrado el capítulo sin rencor y sin necesidad de un contacto posterior. La polémica pertenece al pasado, y en su discurso se nota un deseo genuino de que el fútbol, y no la confrontación, siga marcando la carrera del jugador.

Sobre el documental En silencio, que ha generado interés en el entorno del Betis, Monchi se muestra respetuoso y prudente. «He visto comentarios y sé que gusta mucho a los béticos, pero no he tenido tiempo de verlo». No entra en valoraciones estéticas ni deportivas, manteniéndose al margen en un tema sensible entre ambas aficiones de la ciudad.

A la hora de valorar si Isco debería volver a vestir la camiseta de la Selección Española, Monchi se expresa con equilibrio. «Es muy complicado», afirma, recordando la enorme competencia en esa posición. Sin embargo, deja claro su reconocimiento al talento del malagueño: «Cuando está físicamente bien y está mentalmente bien, es un jugador diferente». Aun así, subraya que la última palabra corresponde al seleccionador: «Bendito problema para Luis de la Fuente… tiene donde elegir».

Mirada al presente: Sevilla, Betis y un futuro por decidir

Desde fuera, observa al Sevilla con una mezcla de distancia profesional y cariño personal. «El equipo está siendo competitivo», explica, aunque reconoce momentos de pérdida de identidad en ciertos encuentros. Aun así, confiesa sentirse «más tranquilo que en temporadas pasadas», un mensaje optimista para la afición hispalense.

También habla del calendario: «Ahora vienen Betis y Madrid… es un tramo que se inclina un poco». A pesar de ello, insiste en que el equipo de Almeyda tiene claros sus fundamentos, y que en un derbi no hay lógica que valga: «He ganado derbis estando por debajo y perdido estando por encima».

Sobre el Betis y la figura de Pellegrini, su admiración es evidente: «Tiene un currículum que brilla por sí solo». Aunque evita opinar sobre su renovación, admite que el chileno ha sido «clave en la estabilidad del Betis», una afirmación que reconoce el valor del rival sin perder la identidad sevillista.

El próximo domingo, muchos esperarán verlo en el Sánchez Pizjuán, pero él ya tiene su plan decidido. «Estaré en el Huerta La Mata con mi equipo, el San Fernando», declara. Allí, entre su trabajo y una mirada furtiva al resultado del derbi, volverá a sentir lo de siempre: que Sevilla y Betis siguen marcando su vida, aunque esté a 100 kilómetros de la ciudad.