La nueva lesión de Tanguy Nianzou ha vuelto a encender las alarmas en el Sevilla, que ve cómo uno de sus jugadores más importantes cae de nuevo en una baja inesperada. El defensa francés sufrió ayer un problema muscular, una lesión en el bíceps femoral de su muslo derecho, que lo apartará temporalmente de los planes del equipo. Esta situación, repetida en demasiadas ocasiones, reabre debates internos y externos.

El caso de Nianzou es especialmente llamativo por la combinación entre su fragilidad física y su condición económica dentro del club. Su ficha, la más alta del Sevilla, contrasta con los pocos tramos continuados de buen rendimiento que ha podido ofrecer debido a su constante exposición a la lesión. Esta dualidad mantiene a la afición en un permanente estado de frustración.

El club, consciente de esta complicación deportiva y financiera, le trasladó al jugador la posibilidad de una rebaja salarial para adaptar su contrato a su disponibilidad real. Sin embargo, Nianzou rechazó la propuesta, defendiendo que, cuando está sano, puede rendir al nivel que se espera de él. Esa respuesta no ha sido recibida de manera unánime dentro del entorno sevillista.

Mientras tanto, la nueva baja obliga al equipo a reestructurar su defensa y a confiar nuevamente en alternativas que no siempre ofrecen las mismas garantías. Para el Sevilla, esta situación no solo supone un problema deportivo inmediato, sino también un lastre económico difícil de sostener a largo plazo.

Una lesión que confirma un patrón preocupante

La más reciente lesión de Nianzou llega en un momento clave de la temporada, cuando el Sevilla buscaba estabilidad en la zaga. Este nuevo contratiempo muscular en el bíceps femoral lo aparta otra vez del césped, un escenario que ya resulta habitual desde su llegada. La sensación de repetición es inevitable.

Su historial está marcado por una secuencia constante de molestias y recaídas. Cada lesión llega antes de que pueda encadenar una serie de partidos, lo que impide valorar su rendimiento real durante un periodo prolongado. Esta dinámica perjudica tanto al club como al propio futbolista, cuyo crecimiento se está viendo frenado.

La frustración en el entorno aumenta porque muchas de sus dolencias parecen guardar relación con antiguas lesiones no superadas por completo. El departamento médico del Sevilla ha trabajado para fortalecer al jugador, pero la irregularidad física vuelve a imponerse. Su condición de central de futuro queda en entredicho.

Con esta nueva baja, el futbolista vuelve a iniciar un proceso de recuperación que ya domina a la perfección, aunque nunca deseado. El Sevilla, por su parte, se ve obligado una vez más a reorganizar sus planes defensivos, lo cual genera incertidumbre y desgaste en la planificación del equipo.

La ficha más alta del Sevilla en el centro del debate

Uno de los aspectos más controvertidos en torno a Nianzou es su ficha, la más elevada del Sevilla. Este estatus económico incrementa la presión que existe sobre él, especialmente cuando su aportación efectiva se ve reducida por cada nueva lesión. La relación entre coste y rendimiento es uno de los temas más comentados en Nervión.

Cada vez que se anuncia una baja, resurgen las comparaciones con otros jugadores que, con menor salario, tienen mayor continuidad. El club es consciente de que mantener un contrato tan alto en un futbolista tan inestable físicamente es un riesgo que condiciona decisiones deportivas y financieras. El desequilibrio es evidente.

La dirección deportiva también analiza el impacto psicológico que supone para el resto de la plantilla ver cómo un jugador tan castigado por las lesiones es, al mismo tiempo, el mejor pagado. Esta situación puede afectar al ambiente interno y generar tensiones en aspectos contractuales y deportivos.

Con esta nueva lesión, la relación entre la ingente ficha y la nula disponibilidad vuelve a ocupar el centro del debate. El Sevilla debe valorar si esta estructura salarial es sostenible o si será necesario replantear decisiones de futuro para proteger la estabilidad del club.

La rebaja que nunca llegó

Ante el desequilibrio entre rendimiento y salario, el Sevilla ofreció a Nianzou una rebaja contractual que ayudara a aliviar la carga económica. La propuesta, sin embargo, fue rechazada por el jugador, que mostró su confianza en poder revertir la situación si las lesiones le permiten tener continuidad.

El rechazo ha generado opiniones divididas. Algunos consideran que está en su derecho de mantener la ficha que firmó, mientras que otros creen que, dada su frecuencia de lesión, una rebaja sería un gesto de compromiso hacia el club. Este debate está lejos de cerrarse y ha ganado fuerza tras la nueva baja.

La postura del jugador también se entiende desde la perspectiva personal: las lesiones limitan su capacidad de demostrar su valía, pero no anulan su potencial. Desde su punto de vista, aceptar una rebaja equivaldría a asumir que no podrá recuperar su nivel, un mensaje que no está dispuesto a enviar.

Sin embargo, para el Sevilla, el coste de mantener esta estructura salarial en un jugador tan expuesto a la lesión es cada vez más complicado. La negativa a la rebaja ha tensado la relación entre club y entorno, y alimenta dudas sobre la viabilidad del proyecto en torno al central.

Las consecuencias de otra baja en un momento crítico

La reciente baja de Nianzou obliga al cuerpo técnico del Sevilla a replantear la defensa una vez más. Almeyda deberá reorganizar su sistema para suplir a un jugador que, pese a su talento, pasa más tiempo fuera que dentro del campo. La planificación anual se resiente notablemente.

Los compañeros también sufren las consecuencias. Algunos futbolistas se ven forzados a acumular más minutos, mientras que otros deben adaptarse a roles que no estaban previstos. Una lesión de este tipo no afecta solo al jugador, sino a toda la estructura deportiva del equipo.

La afición, por su parte, experimenta una mezcla de resignación y enfado. La dinámica de Nianzou ya es conocida, pero la combinación entre lesión, ficha y negativa a una rebaja intensifica la sensación de desconexión entre lo que aporta y lo que cuesta. La paciencia se agota.

Si el club no encuentra una solución en el mercado o dentro de la plantilla, este tipo de bajas recurrentes seguirán condicionando el futuro inmediato del Sevilla. La situación exige decisiones valientes y una reflexión profunda sobre la continuidad del defensa francés.

La última lesión de Nianzou devuelve al Sevilla a un escenario demasiado familiar: un central talentoso pero inestable físicamente, una baja que complica la planificación y una ficha difícil de justificar. Su negativa a aceptar una rebaja salarial mantiene la tensión en el entorno y alimenta el debate sobre su continuidad. El club se enfrenta ahora a un reto evidente: decidir si puede seguir sosteniendo a un jugador de tanto coste y tan poca disponibilidad, o si debe buscar un nuevo camino para proteger su futuro deportivo y económico ya sea mediante una rescisión de contrato, algo muy difícil.