Gabriel Suazo y César Azpilicueta, durante un entrenamiento. - Sevilla FC

Tras seis jornadas disputadas, el Sevilla ocupa la posición 12 con siete puntos, mientras el Rayo Vallecano marcha 14º con cinco unidades. Ninguno ha conseguido asentarse con regularidad, lo que convierte este duelo en Vallecas en una oportunidad para romper con la irregularidad. Ambos equipos llegan con la ilusión de cambiar síntomas negativos: el Rayo para recuperar confianza, el Sevilla para recuperar impulso.

En el Rayo, las ausencias de Lejeune y Abdul Mumin están más que confirmadas, lo que obliga al cuerpo técnico a salir con Luiz Felipe y Ciss. Tampoco se podrá contar con la participación de Randy Nteka por tendinitis. En el Sevilla, Alfonso González, Tanguy Nianzou, Kike Salas y Joan Jordán están descartados. Los andaluces no quieren arriesgar con las molestias del canterano, Kike Salas, y le han dado descanso. La idea es que esté sin problemas ante el FC Barcelona el domingo que viene.

Se espera un planteamiento ambicioso del Rayo, con presión adelantada y búsqueda de la portería rival desde los primeros metros. El Sevilla, por su parte, tratará de ordenarse en dos líneas compactas, buscando transiciones rápidas. Uno de los puntos decisivos será la batalla en el mediocampo: si el Rayo puede imponerse allí, puede lanzar ataques con ventaja, pero si el Sevilla domina esa zona, tendrá muchas opciones de someter al adversario. Un detalle a vigilar será la gestión emocional: ambos equipos han mostrado fatiga en los minutos finales.

La principal fortaleza local es la motivación que produce jugar ante su gente en Vallecas. El equipo capitalino suele sentir un impulso extra en casa. Sin embargo, su punto débil aparece con frecuencia: la fragilidad defensiva frente a errores puntuales que el rival puede castigar.

El Sevilla, por su parte, cuenta con recursos ofensivos capaces de desequilibrar en partidos cerrados: jugadores como Romero, Vargas o Alexis Sánchez pueden aparecer cuando menos lo esperen. Pero su mayor vulnerabilidad está en la irregularidad atrás, la falta de contundencia defensiva y la dependencia de líneas adelantadas que, si se rompen, dejan espacios al adversario.

El Sevilla mantiene un dominio reciente en enfrentamientos directos con el Rayo, sin perder en sus últimos cinco partidos frente al equipo madrileño. Esa estadística juega a su favor, al menos desde lo mental. En cambio, el Rayo rara vez ha ganado en Vallecas ante el Sevilla, lo que sin duda es una carga emocional para el local. La ilusión del público vallecano será un factor extra en ese sentido.

No parece probable un resultado abultado: ambos equipos han demostrado que sufren en defensa y cometen errores, por lo que podría ser un duelo ajustado. Lo más realista es esperar un empate o una victoria por la mínima para alguna de las escuadras. Si el Rayo logra hacerse fuerte en su campo y mantener concentración hasta el final, puede llevarse el triunfo. Si el Sevilla consigue controlar espacios y aprovechar las fragilidades del rival, impondrá su jerarquía. La ilusión de ambos equipos está puesta en que este partido marque una pequeña inflexión de cara al resto de la temporada.