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El Sevilla afronta esta sexta jornada con la misión de confirmar la evolución que Matías Almeyda intenta imprimir al equipo. En los últimos partidos, el cuadro nervionense ha mostrado un estilo basado en la presión alta, la circulación rápida del balón y la intensidad en cada duelo. Aunque todavía se observan desajustes en la defensa, el técnico argentino insiste en un planteamiento ambicioso, que busca recuperar el protagonismo perdido. Ahora, frente al Villarreal, llega la oportunidad de plasmar esa identidad en el Sánchez-Pizjuán.
El conjunto amarillo aterriza en Sevilla con un panorama complicado: hasta siete jugadores no podrán ser de la partida por lesiones. Figuras como Gerard Moreno, Juan Foyth o Ayoze Pérez se quedan fuera, lo que condiciona gravemente las rotaciones. Marcelino deberá rehacer la defensa y confiar en futbolistas menos habituales para mantener el nivel competitivo. Aun así, el Villarreal conserva calidad en su mediocampo y buscará sorprender con transiciones rápidas, aunque su potencial ofensivo se ve claramente reducido.
Tras semanas de ajustes, Almeyda podría apostar por un Sevilla más equilibrado. La defensa, aunque aún necesita consistencia, ha ganado en agresividad con la incorporación de Azpilicueta y el liderazgo de Nianzou. En el centro del campo, la dupla Batista Mendy-Agoumé ofrece músculo y criterio, clave para sostener la intensidad que reclama el técnico. Arriba, Isaac Romero y Rubén Vargas se perfilan como los hombres más peligrosos, con Ejuke aportando desborde. El plan apunta a un Sevilla presionante, que busque encerrar al Villarreal en campo propio.
Almeyda ha repetido en varias ruedas de prensa que el camino del Sevilla es “correr más que el rival”. La intensidad será fundamental ante un Villarreal debilitado, pero aún competitivo. Si el Sevilla logra recuperar alto y evitar que el rival se asiente en campo propio, tendrá ventaja. La clave estará en no conceder espacios a la espalda de la defensa, un aspecto que en jornadas anteriores le ha costado goles en contra. Para el argentino, la prioridad es que el equipo no pierda agresividad en ningún tramo.
A pesar de las múltiples lesiones, el Villarreal no renunciará a competir. Marcelino suele preparar partidos muy tácticos en campos difíciles, reforzando la defensa y apostando por la disciplina. El cuadro amarillo intentará ralentizar el ritmo del juego, explotar alguna contra aislada y aprovechar la calidad de Dani Parejo en la distribución. La intensidad de los visitantes no podrá compararse a la habitual por las bajas, pero sí podrían encontrar en la solidez grupal un recurso para complicar la tarde al Sevilla.
El choque se presenta como una ocasión inmejorable para que el Sevilla recupere confianza. Con el apoyo de su afición y un Villarreal plagado de lesiones, el conjunto de Almeyda tiene la obligación de dar un paso adelante. La intensidad y la solidez defensiva serán la base sobre la que construir una victoria que refuerce el proyecto. Nervión espera un Sevilla protagonista, que asuma riesgos y demuestre carácter. Para los locales, no hay excusas: ganar es la única opción.
