Matías Almeyda abrió la rueda de prensa previa al duelo contra el Elche haciendo hincapié en la importancia del local. «Tenemos que hacernos fuertes de locales», aseguró el técnico argentino, consciente de que el Sevilla no logra mantener una racha de triunfos consecutivos en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Almeyda confesó que el ambiente negativo y las expectativas no cumplidas pesan sobre el equipo, pero rechazó que eso marque el presente: «Sabemos lo que pasó, somos conscientes, pero éste es un nuevo proceso».

Plantilla, variantes y gestión de los tiempos

La disponibilidad de los jugadores fue otro de los ejes centrales de las declaraciones. Almeyda comentó que han retrasado entrenamientos para facilitar la recuperación de Gabriel Suazo tras sus compromisos internacionales. «Esperaremos a ver cómo está Gabi», dijo, afirmando que si él no llega en óptimas condiciones, habrá alternativas como Carmona, Oso o Azpilicueta. Además, más allá de bajas o viajes, el técnico resaltó la importancia de que cada futbolista «esté preparado para aportar» cuando se le requiera.

Admiración al rival, pero sin concesiones

Almeyda elogió el equipo de Elche calificándolo como «uno de los que más lindo juega». Destacó su buen inicio de temporada, su solidez ofensiva y defensiva, y cómo combina la salida de balón con buen posicionamiento. Pero al mismo tiempo dejó claro que Sevilla tiene claro su papel: imponer su estilo, confiar en su estrategia, y mantener la iniciativa.

La confianza como motor del cambio

Para Almeyda, la confianza será clave. «El equipo tiene que salir con mucha confianza», repitió, como pieza esencial para romper la mala dinámica en casa y para que los jugadores ejecuten la estrategia sin titubeos. Según él, trabajar a diario, entrenar bien durante el parón internacional y la actitud mostrada por los recién llegados al club son señales de que la confianza empieza a asentarse.

Expectativa y compromiso con la temporada

Almeyda no esquivó la presión: los puntos sumados en casa pueden definir mucho de lo que resta de curso. Recuperar el local como fortaleza no solo sería una victoria deportiva, sino también psicológica. «Si logramos que la gente vea al Sevilla como ese equipo que juega con personalidad en casa, ya habremos dado un paso enorme», dijo. Además, insistió en que ganar no depende de un solo jugador sino del conjunto: estrategia colectiva, solidaridades dentro del campo, y que los jugadores sepan responder cuando se les necesite.

Respeto y vínculo con Pedrosa y Mir

Matías Almeyda quiso dejar claro que mantiene un gran respeto hacia Adrià Pedrosa y Rafa Mir, dos jugadores con los que compartió momentos de trabajo en el Sevilla. «Todo lo que les di fue de corazón y los puedo mirar a la cara hoy, mañana y pasado», expresó el técnico, resaltando la sinceridad y transparencia de su relación con ellos. Almeyda subrayó que la confianza mutua y la cercanía personal forman parte de su manera de dirigir, porque considera que solo desde el respeto se puede construir un verdadero equipo. En ese sentido, insistió en que su trato hacia Pedrosa y Mir fue siempre honesto, buscando reforzar tanto la motivación individual como la estrategia colectiva, dentro y fuera de los partidos como local.

Recuerdo de su etapa como jugador

Almeyda también se permitió un momento personal al recordar su pasado como futbolista profesional. Explicó que, aunque ya se retiró, sigue sintiendo el fútbol con la misma pasión, algo que se refleja en cómo vive cada partido desde el banquillo. «Me retiré, pero estuve en el campo y sé lo que es estar del otro lado», afirmó. Para el técnico, esa experiencia le permite conectar mejor con sus jugadores, entender sus emociones y exigirles desde la empatía. Además, insistió en que esa cercanía es clave para reforzar la confianza y consolidar la estrategia colectiva del equipo, especialmente en los partidos de local.

Matías Almeyda dejó claro hoy que el Sevilla arranca un nuevo tramo de la temporada con el foco puesto en recuperar el equipo que se muestre dominante en casa. Con la confianza por bandera, variantes en el once por si faltan jugadores, una estrategia definida para imponer ritmo y balones al suelo frente al Elche, y la ambición de volver a hacer del Sánchez-Pizjuán un fortín local, Almeyda sabe que el mañana empieza hoy, con el compromiso de todos.