El Sevilla FC atraviesa una situación crítica que ha culminado con el cese del directivo José Ignacio Navarro, conocido popularmente como “el psicólogo”. Esta controvertida figura, vinculado estrechamente con el presidente José María del Nido Carrasco, ejercía como director de Estrategia y Desarrollo Corporativo. Su salida supone uno de los movimientos más destacados dentro de esta crisis institucional.
Desde hace meses, la afición del Sevilla FC había mostrado un fuerte rechazo hacia Navarro. El grupo Biris Norte, impulsor del descontento popular, emitió un duro comunicado en el que acusaba al directivo de “enchufismo”, de ser “bético” y de haber hecho “la vida imposible a Monchi”, figura emblemática del club cuya marcha en verano de 2023 generó un terremoto interno.
La tensión alcanzó cotas extremas el pasado abril, cuando Navarro fue agredido—verbal y físicamente—por sectores radicales de la afición a la salida del Estadio Ramón Sánchez‑Pizjuán. El directivo tuvo que refugiarse nuevamente en el estadio escoltado por seguridad y Policía. El Sevilla FC publicó un mensaje oficial condenando “las agresiones físicas y verbales” y afirmando que perseguiría cualquier acto violento que no representara los valores del club.
Así, el cese de este directivo marca un punto de inflexión en la relación entre el Sevilla FC y su afición, que exige cambios profundos y una gestión más transparente. La polémica que envolvía su figura no solo salpicaba al entorno institucional, sino que alimentaba un clima de tensión que llegó a límites insostenibles.
El cese de José Ignacio Navarro es una decisión cargada de significado político e institucional para el Sevilla FC, en respuesta a una polémica provocada por la propia afición y el impacto que este directivo tuvo en la vida del club. La realidad es que este movimiento, aunque se celebre dentro de los aficionados del club, sabe a poco dentro de las exigencias que pide el sevillismo.
