Matías Almeyda, en la rueda de prensa previa al partido contra el Athletic. - Sevilla FC

Ayer, Matías Almeyda, en su primera rueda de prensa previa al partido liguero contra el Athletic Club, dejó claro que afronta este estreno con enorme ilusión y sin dejarse arrastrar por contratiempos. El técnico argentino advirtió que no hay margen para lamentarse por las complicaciones en las inscripciones y defendió al club con firmeza: «No hay excusas. Vine aquí y no voy a poner excusas».

La pretemporada ha dejado un balance positivo para Almeyda. Como señaló días atrás, el trabajo fue «positivo», con una notable predisposición del grupo y una metodología renovada que busca «un estilo diferente». Esa ilusión se fundamenta en el compromiso diario de los jugadores y en un enfoque que prioriza el esfuerzo colectivo.

El técnico también habló en lo personal: esta semana ha sido especialmente dura tras la pérdida de un ser querido. Aun así, insiste en transformar esa experiencia en energía para afrontar este nuevo reto: «Esta semana arranca un sueño, una liga con un montón de ingredientes».

Con solo trece futbolistas disponibles para el debut ante el Athletic por los problemas en las inscripciones, Almeyda no se aparta de su mensaje directo. Asume que el torneo es largo y que, más allá de la adversidad, debe imponerse la actitud de «sin excusas». «Iremos a luchar con las armas que tenemos… sin excusas», reiteró.

La ilusión por su etapa al frente del Sevilla se sostiene en tres pilares: el balance positivo de la pretemporada, la convicción ante la adversidad administrativa y un componente emocional que refuerza su liderazgo. Almeyda rehúye la autocomplacencia y el dramatismo: «Lo negativo llama a lo negativo… voy del lado positivo. Estoy entusiasmado, esperanzado y lo deseo con todo mi alma», afirmó, subrayando que ha asimilado las circunstancias y sigue firme en su proyecto.

El estreno liguero en San Mamés representa ese sueño al que aludía: una oportunidad para cristalizar el modelo ideado, demostrar capacidad de adaptación y confirmar que, pese a las limitaciones en las inscripciones, el equipo puede competir desde la unión y la convicción. Su mensaje es claro: el desafío está ahí, pero ilusión y trabajo no faltarán.