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Rafa Mir afronta una situación tensa en el Sevilla FC. Tras regresar de su cesión en el Valencia, el colectivo técnico liderado por Matías Almeyda y la dirección deportiva han dejado claro que no entra en los planes deportivos del primer equipo. El delantero tiene contrato en Nervión hasta junio de 2027, lo que significa que le restan dos años y aproximadamente salario bruto estimado de unos 8 millones brutos en total. Ese elevado salario supone un lastre económico que el Sevilla busca aliviar urgentemente en medio de una crisis financiera que obligó a recortes de plantilla y reducción dramática del límite salarial.
El club hispalense pretende una vía de salida que no suponga asumir esa cuantía: venderlo, cederlo o, en última instancia, ejecutar una rescisión del contrato, pero este deberá de perdonar su salario cosa muy difícil. Sin embargo, Mir, lejos de aceptar un recorte de sus emolumentos, ha dejado claro que no está dispuesto a renunciar a sus dos años restantes de salario si el Sevilla opta por una rescisión unilateral.
Desde el entorno cercano al jugador señalan que Mir prefiere aguantar la situación en Nervión hasta que se presente una alternativa deportiva y económica satisfactoria. Ha rechazado ofertas procedentes de México y Oriente Medio, y no parece dispuesto a aceptar rebajas económicas que impliquen renunciar a su salario íntegro. El ariete insiste en que “hablará en el campo”, incluso acortó sus días de descanso para ponerse a punto, y canaliza su compromiso a través de las redes sociales, mostrando una postura firme frente a la intención del Sevilla de librarse de su ficha sin coste económico.
El Sevilla desea desprenderse de Mir para aligerar masa salarial. Pero Mir se planta: su contrato es vinculante, su salario no lo renuncia y no aceptará una rescisión sin cobrar lo que le corresponde. Esa firmeza paraliza la búsqueda de salidas hasta que haya una propuesta que respete sus derechos contractuales y económicos.
