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El Sevilla doblega in extremis al Deportivo, después de ir perdiendo 0-2 en el minuto 43. La salida de Vitolo en la reanudación y la convicción en su idea de juego y sometimiento de los nervionenses, clave para lograr un triunfo que hizo justicia a la determinación visitante.

El Sevilla se llevó con todo merecimiento tres puntazos de oro en un encuentro que se torció desde el primer minuto, pero al que logró darle la vuelta con juego, corazón y fundamentalmente con un Vitolo en estado de gracia. El canario en la segunda parte se echó al equipo a sus espaldas y consumó una remontada colosal que encumbra a un equipo que pese a haber estado contra las cuerdas jamás se rindió.

El partido en Riazor impulsa al Sevilla no sólo en la tabla clasificatoria sino también en lo anímico, porque el conjunto nervionense tiró de raza de equipo grande para levantar un encuentro que en el minuto 43, cuando Florin Andone hacía el 2-0, parecía prácticamente imposible. De hecho, en el primer minuto el Deportivo ya ganaba 1-0, después de que Babel culminara una buena jugada colectiva que había pillado al conjunto de Sampaoli todavía en los vestuarios.

Pese al severo imprevisto inicial, el Sevilla no se vino abajo y llevó con claridad el peso del encuentro. Nzonzi ejercía de líder y por él pasaban todas las acciones de peligro, aunque fue Ganso el que heló la sangre de Riazor entero cuando con uno de sus taconazos marca de la casa dejó a Sarabia frente a Tyton, que sin embargo le ganó la partida al madrileño. No fue ésa la única ocasión.

El dominio del Sevilla era pleno y las llegadas continuas, aunque costaba desarmar a un Deportivo que esperaba muy arropado. Nzonzi, sin duda el mejor de los de Nervión, tuvo el empate de cabeza en una falta, pero como ante el Barça su remate se fue por muy poco por el palo derecho del cacerbero local. Costaba creer que el Sevilla no sacara más rédito de lo que estaba haciendo en Riazor, pero así era. Y la cosa, es más, se ponía peor cuando Andone hacía el 2-0, valiéndose de una jugada individual magnífica que partió a la defensa en dos.

El castigo era tremendo para un Sevilla que, como mínimo, merecía irse al descanso con tablas en el marcador. Por fortuna, Nzonzi, con un zurdazo cruzado, arreglaba en parte el desaguisado y recortaba distancias antes del descanso. El tanto del francés era oxígeno puro para un Sevilla que se retiraba a los vestuarios con un marcador que permitía soñar con la machada. Sampaoli no dudó en el intermedio y prescindió de Carriço para sacar a Vitolo. El canario, que venía de jugar con la selección, se escoró a la banda izquierda y no tardó en liderar las continuas cargas de los nervionenses.

Atacaba con todo el Sevilla, pero el Deportivo vendía su piel carísima. Los saques de esquina eran constantes y el sometimiento un hecho, pero sin embargo faltaba profundidad. Franco Vázquez y Ben Yedder salieron por Ganso y Sarabia. El argentino le dio otro plus al Sevilla, encontrándose con mucho peligro con Vitolo. Era siempre el canario el que llevaba el peligro desde la izquierda, pero el gol se resistía y la ansiedad se acrecentaba. Pero el partido estaba reservando el premio a la perseverancia para el final.

Vitolo, quién si no, inició la jugada clave a cuatro del final, combinó con Vázquez y de ahí a una triple ocasión en la que el internacional español hizo la igualada, después de que Ben Yedder y Vietto no hubiera acertado antes. Ese tanto reflejaba bien lo que había sido el encuentro del Sevilla hasta ese momento. Insistencia concienzuda hasta lograr el premio final.

Con el 2-2 al Deportivo le temblaron las piernas y el Sevilla se lanzó arriba con todo lo que tenía dentro. Nzonzi tuvo en su cabeza el 2-3, pero el gol tenía que llegar en el decimocuarto saque de esquina que sacaban los nervionenses. La jugada, cómo no, la inició el omnipresente Vitolo y la terminó Franco, pisando área. El saque de esquina era un nuevo intento, después de 19 remates, para lograr un triunfo que se buscaba con determinación pese a las adversas circunstancias.

Balón al área, Pareja llega desde atrás y remata como puede, detiene Tyton y Mercado en boca de gol remacha a la red. Gol y locura, pero sobre todo premio gordo a la ambición de un Sevilla valiente que nunca hincó la rodilla ni renunció a su estilo. El Sevilla logró una remontada que le reafirma arriba y sobre todo evidencia la enorme moral de un grupo de jugadores que cree con fuerza en lo que hace.

 

Crónica facilitada por el Sevilla FC