La afición del Real Betis en el estadio de La Cartuja.

En una noche de cuartos de final de la Copa del Rey con La Cartuja como escenario repleto de ilusión verdiblanca, el Real Betis y el Atlético de Madrid se enfrentan con realidades distintas pero con la misma ambición: alcanzar las semifinales. El estadio sevillano acoge un duelo que trasciende lo futbolístico, una confrontación de estilos entre la propuesta ofensiva del conjunto verdiblanco y la solidez tradicional de los colchoneros.

El Betis afronta este compromiso con cierta actitud de crecimiento, tras recuperar la quinta plaza en LaLiga y sumar sensaciones positivas en la Europa League. Pese a una temporada marcada por altibajos, los verdiblancos han demostrado que pueden competir de tú a tú ante rivales de máximo nivel, apoyados en su conexión ofensiva y una base táctica que Manuel Pellegrini ha ido puliendo con paciencia.

Por su parte, el Atlético de Madrid llega con dudas, afectado por lesionados y cambios en la plantilla que han condicionado su actitud en las últimas semanas, en especial la baja de última hora de Johnny Cardoso. La llegada de nuevos refuerzos como Ademola Lookman busca revitalizar un ataque que ha carecido de chispa, mientras Simeone intenta recuperar estabilidad defensiva y presencia en todas las zonas del campo.

Históricamente, el Atlético domina los enfrentamientos directos en la Copa del Rey, con una impresionante racha favorable frente al Betis que data de décadas y que añade un plus de presión sobre los locales. Esta estadística pesa más allá del simple dato: influye en la actitud competitiva de ambos equipos, sobre todo cuando las eliminatorias se juegan a partido único en escenarios neutrales.

Tácticamente, el Betis intentará imponer su ritmo, verticalidad y control de balón para generar ocasiones claras, mientras que el Atlético probablemente buscará resguardar espacios y hacer daño con transiciones rápidas y juego directo. La actitud de cada equipo en la recuperación y definición de jugadas puede ser clave para romper el equilibrio que se espera en este choque de cuartos de final.

Un factor adicional para el Betis es el ambiente competitivo generado por su rendimiento reciente, que puede incidir en la actitud colectiva, como premio a la confianza construida a lo largo de partidos en tres frentes distintos: Liga, Europa y ahora Copa. Para el Atlético, la necesidad de responder con carácter y aprovechar cada balón será un reto táctico y mental frente a un rival ambicioso.

Hoy se espera un partido vibrante, táctico y lleno de matices, en el que la actitud de ambos conjuntos, sumada a su capacidad para gestionar momentos clave, podría decidir quién sigue vivo en la Copa del Rey. El Betis, con un espíritu ofensivo, y el Atlético, con su experiencia en eliminatorias, ofrecerán un espectáculo que va más allá de un resultado.