El Betis en la eliminatoria de la Copa del Rey frente al Elche. Samuel López

Un Betis que por momentos se vio superado por un Elche que hacía y deshacía a su antojo, y que llegó a verse prácticamente eliminado del torneo del KO en el Estadio de La Cartuja, terminó despertando a tiempo. Pellegrini reaccionó con un triple cambio decisivo, dando entrada a un inesperado Chimy Ávila, que con un doblete metió a los verdiblancos entre los ocho mejores de la Copa del Rey.

El Elche salió valiente y, fiel al estilo de Eder Sarabia, dominó desde el inicio a un Betis que acusó la ausencia de Fornals y tuvo serias dificultades para hacerse con el balón. Bakambu, que regresaba de la Copa África y fue titular ante la ausencia de Cucho, dispuso de la primera ocasión bética al rematar un centro de Antony que se marchó muy desviado. Más un despeje que un remate. Aitor Ruibal, el único que parecía plenamente consciente de lo que había en juego, probó suerte con un disparo lejano que no encontró portería. Justo antes del descanso, Lo Celso tuvo la más clara para los verdiblancos con un lanzamiento de falta que obligó a Dituro a lucirse.

En el arranque de la segunda mitad se jugó a lo que quisieron los ilicitanos, dueños y señores del partido ante un Betis replegado y sin respuestas. Tan mala era la lectura del encuentro para Pellegrini que en el minuto 55 decidió mover ficha con un triple cambio, dando entrada a Chimy, Pablo García y Fornals.

Sin apenas margen de reacción, Ruibal volvió a aparecer con una acción providencial lanzándose al suelo para enviar el balón a córner. Precisamente en esa jugada a balón parado, el Elche logró adelantarse. Affengruber peinó el balón y Petrot, completamente solo en el área pequeña, no perdonó.

Eran los peores minutos de los de Heliópolis, atenazados por las prisas y visiblemente tocados. El equipo de Sarabia pudo incluso ampliar la ventaja con un remate al palo de Álvaro. Sin embargo, en un giro de guion inesperado, el Betis encontró el empate con un protagonista imprevisto. Chimy, con pie y medio fuera del equipo, apareció para firmar el 1-1 con un remate de primeras tras un gran pase de Fornals.

El gol lo cambió todo. Empujado por la grada del Estadio La Cartuja, los verdiblancos comenzaron a crecer y a creérselo. A diez minutos del final, Aitor Ruibal no dio por perdido un balón, robó el balón a Pedrosa, que pidió falta; y asistió al Chimy, que volvió a marcar para completar su doblete y erigirse en el héroe verdiblanco.

El Elche no se rindió pese al mazazo y Santiago dispuso de una ocasión clarísima, pero Adrián San Miguel, el portero de la Copa, respondió con una gran intervención. En el descuento, el equipo de Pellegrini supo manejar los tiempos y asegurar el pase a los cuartos de final.