En la víspera de un derbi que paraliza Sevilla, Manuel Pellegrini compareció ante los medios con un tono sereno, casi meditativo, consciente de que este encuentro no es solo un partido, sino un espectáculo cargado de historia, emoción y presión. El técnico volvió a insistir en la importancia de la madurez y la ambición para afrontar un desafío que se jugará en un ambiente hostil.

El chileno, lejos de avivar tensiones, quiso rebajar cualquier atisbo de polémica. Habló con la calma del que ha vivido cientos de batallas y reconoció que ganar en el Sánchez-Pizjuán sigue siendo una espina deportiva. «Es un día muy importante», confesó con un tono que mezclaba ilusión y precaución.

Pellegrini no rehuyó ningún tema y respondió con naturalidad sobre rivales, bajas, árbitros y sensaciones previas. Para él, el derbi no es solo un encuentro vital para la clasificación, sino una cita que mide el temple emocional del grupo. «No caer en provocaciones» fue una frase que repitió como un mantra necesario para sobrevivir al ambiente hostil.

Entre elogios a jugadores propios y ajenos, reflexiones sobre el fútbol moderno y declaraciones impregnadas de ambición, Pellegrini dejó claro que este Betis llega con la convicción de competir, de crecer y de dignificar un partido que es, para muchos, el gran espectáculo de la ciudad.

Sobre las Bajas de Isco y Amrabat, y las críticas al once que sacó contra el Utrecht

El capítulo de bajas fue extenso. Habló de Isco, Lo Celso, Pau López y Amrabat con la precisión de un médico que mide cada detalle. Sin embargo, insistió en que el plantel está preparado para responder, porque la ambición colectiva debe superar cualquier contratiempo individual.

Sobre el criticado once ante el Utrecht, Pellegrini se mostró fiel a sus convicciones: «Volvería a hacer el mismo equipo». Una declaración que refleja su madurez profesional, ajena al ruido y a la volatilidad del entorno.

El Ingeniero también se detuvo en su filosofía: «Parto de cero siempre». Una frase casi poética, propia de alguien que ha aprendido a convivir con la presión sin perder el rumbo. Y añadió que sus sueños en el Betis es son muchísimos, siempre movidos por la ambición y el deseo de competir al máximo nivel.

El desafío del Sánchez Pizjuán: Imponer madurez ante la hostilidad del Sevilla FC

El técnico bético fue contundente al valorar lo que supondría conseguir su primera victoria como visitante en este derbi: «Sabemos lo que significa para nuestra gente. Venimos a jugar fútbol, con madurez, sin caer en provocaciones, y en un ambiente hostil donde debemos imponer nuestra ambición». Sus palabras destilaron serenidad, pero también una determinación férrea.

Pellegrini insistió en que la clave será mantener el plan futbolístico y no dejarse arrastrar por la euforia o la tensión que caracteriza un derbi. «Hay que dedicarse a jugar al fútbol», dijo, recalcando que solo desde la concentración podrán sortear el carácter volcánico del encuentro.

El entrenador también destacó que este tipo de partidos miden la personalidad del equipo. Habló de «madurez emocional» y de la necesidad de evitar errores provocados por un exceso de ímpetu, algo habitual en un clima tan cargado. Para Pellegrini, el control interior es crucial.

Finalmente, reconoció que, a pesar del ambiente hostil, confía en la identidad del Betis. La palabra ambición volvió a aparecer cuando afirmó: «El objetivo es sumar los tres puntos y seguir apuntando alto». Un mensaje nítido, repetido con convencimiento.

Las palabras a Almeyda y a sus compatriotas Alexis y Suazo, y su opinión sobre el derbi

Sobre Matías Almeyda, técnico rival, Pellegrini mostró admiración sincera. «Me alegro por él», dijo con emoción discreta. «Tiene una gran carrera y maneja este momento con experiencia». No hubo rastro de rivalidad artificial, sino un reconocimiento lírico y elegante propio del chileno.

El técnico bético dedicó también palabras cálidas a Alexis y Suazo, dos compatriotas que militan en el Sevilla. «Son muy buenos jugadores», afirmó. «Lamento que no estén al cien por cien; un derbi se engrandece cuando están los mejores». Aquí volvió a elogiar el espectáculo, palabra que repitió como símbolo del fútbol bien jugado.

Pellegrini insistió en que un derbi con bajas pierde brillo, tanto para la grada como para los propios futbolistas. «Los derbis engrandecen la ciudad», recordó, reivindicando una fiesta deportiva en la que prime la calidad.

Y de nuevo la idea de espectáculo reapareció al recalcar que ambos equipos poseen plantillas capaces de ofrecer un partido de alto nivel. Para el técnico, defender la grandeza del encuentro es parte del respeto que se debe a la afición.

Polémicas arbitrales, favoritismos y la gestión emocional

Uno de los momentos más reflexivos de la rueda de prensa llegó al hablar del árbitro designado. «Dudar de la honestidad porque sea de la región no es el camino adecuado», proclamó con firmeza ética. Aquí volvió a destacar la necesidad de madurez en un derbi donde cualquier detalle se convierte en tormenta.

Sobre favoritismos, Pellegrini se mostró tajante: «Todos los equipos son parejos». Recordó que incluso los grandes sufren cuando juegan fuera, una reflexión que refuerza la idea de que el fútbol español vive en constante equilibrio competitivo. En ese contexto, la ambición es necesaria pero nunca suficiente.

El técnico explicó que el exceso de motivación puede ser un arma de doble filo, provocando errores infantiles en un ambiente hostil. Esta idea, repetida a lo largo de su intervención, resume su enfoque: controlar el corazón para que no traicione a la cabeza.

En cuanto a sus números personales en el derbi, restó importancia absoluta: «Lo importante es aspirar a cosas grandes». Esa ambición es, según él, la brújula que guía al equipo y que debe mantenerse intacta sin importar los resultados recientes.