El hijo pródigo vuelve a casa. Aunque sea de forma temporal y vistiendo la “Roja” de la Selección Española, la presencia de Fabián Ruiz en La Cartuja, estadio en el que juega actualmente el Real Betis como local, ha reavivado la llama de un deseo compartido por todo Heliópolis. El palaciego, concentrado para sellar la clasificación al Mundial 2026 frente a Turquía, aprovechó la rueda de prensa previa al encuentro para enviar un mensaje muy esperado por la afición verdiblanca.

Más allá de su extraordinaria racha con España, con la que está a punto de sumar 41 partidos sin conocer la derrota y colarse en un top internacional como hombre récord, la noticia estaba en sus palabras. Fabián no se esconde. El centrocampista del PSG fue preguntado por sus raíces y su respuesta fue una declaración de amor rotunda al equipo de su vida.

​«Es una alegría inmensa poder volver a mi tierra, a Sevilla. Esperemos que mañana haya mucha gente animándonos. Tenemos ganas de poder celebrar una clasificación al Mundial con toda la gente. Cada vez que hemos venido aquí, nos han apoyado muchísimo. La verdad es que estoy contento de poder venir, de ver mucho el escudo del Betis. Siempre lo he dicho, y no me escondo, que soy bético y para mí es una alegría. Siempre he dicho también que me gustaría poder volver algún día, no sé cuándo. Me gustaría acabar mi carrera en mi casa, en mi equipo», señaló con entusiasmo.

Fabián demostró que sigue muy conectado al día a día del club, del que es socio, y tuvo palabras de apoyo para el actual proyecto. «Llevamos varias temporadas muy buenas, entrando en Europa», señaló, dando mérito a Manuel Pellegrini. «Nos ha dado muchísimas alegrías a todos los béticos… esperemos que sí [continúe], porque creo que es un entrenador muy bueno que lo está haciendo muy bien».

Ese «algún día» podría estar más cerca de lo esperado. Fabián salió del Betis en 2018 rumbo al Nápoles y actualmente juega en el PSG, club con el que tiene contrato hasta el 30 de junio de 2027. En ese momento, el centrocampista tendrá 31 años, una edad que muchos ven ideal para hacer realidad su promesa de volver a casa.