Imagen de Lorena Martín (@Martinc).

El Real Betis superó su prueba de madurez ante el RCD Mallorca para seguir acechando las posiciones Champions. Los de Manuel Pellegrini plantearon un encuentro serio, en el que dominaron de principio a fin y no dejaron ni un ápice de esperanza a su rival, marcando tres goles en los primeros cuarenta y cinco minutos con un Antony que hizo apología de nuevo a su apodo de Iluminado. 

El encuentro arrancó con un cambio de última hora en el once de Manuel Pellegrini: Pau López sufrió una lesión muscular y Álvaro Valles salía para reemplazarlo. Los primeros instantes fueron de tanteo, con idas y vueltas y muchas pérdidas en ataque. En una de las embestidas béticas, Antony abrió la lata. Tras una gran pared con Cucho Hernández, el brasileño remató fuerte y colocado desde el borde del área y Lucas Bergström no logró estirarse lo suficiente como para evitar que el balón acabara dentro de la red. El Real Betis se encontraba cómodo con la ventaja y se hizo con el control del partido, jugando como si no fueran por delante. El Mallorca avisó por primera vez mediante Muriqi, la referencia balear. En un centro medido de Mojica, el delantero kosovar se impuso por arriba a Marc Bartra y su potente testarazo se marchó a milímetros de la portería. 

Con este golpe, se superaba el ecuador del primer tiempo con la sensación de que los visitantes tratarían de aprovechar su velocidad en las bandas y la envergadura de su ariete para hacer daño y buscar la reacción. Pese al acercamiento, el equipo bermellón se vio posteriormente sometido ante las triangulaciones béticas, sin apenas oportunidad de tocar el balón. Entre el 34’ y el 36’, el conjunto heliopolitano destrozó al mallorquín. Antony volvió a marcar por toda la escuadra en primera instancia después de un gran juego de pases con Bellerín y luego se vistió de asistente para poner en bandeja el tercero del electrónico a un Abde que, llegando desde atrás, definió a la perfección. Los jugadores bermellones se miraban incrédulos ante lo que acababa de suceder, sin saber qué hacer ante la situación que se les ponía por delante. El Betis dominaba por completo gracias a la visión y el temple de Pablo Fornals y Lo Celso. Entre ellos y Héctor Bellerín, fabricaron una jugada magistral y Lucas Bergström tuvo que intervenir con una parada excepcional para evitar que Cucho la remachara. Gil Manzano mandó a los futbolistas a vestuarios con un resultado que dejaba prácticamente sentenciado el choque.

El Betis empezó el segundo acto como terminó el anterior, con un ímpetu brutal. Manuel Pellegrini dio claras instrucciones a los suyos para que siguieran presionando arriba, que no dejaran respirar a un Mallorca que estaba obligado a mostrar otra cara a la vuelta. El equipo de Arrasate se acercó en un par de ocasiones a las inmediaciones de Valles, pero sin peligro real. El magnífico TikiTaka de los locales era muy difícil de romper, con unas combinaciones dignas del Niupi de Óliver Atom. Recién traspasada la mitad de esta parte, Cucho y Abde tuvieron dos ocasiones claras para anotar el cuarto, pero no supieron aprovecharlas. Poco después, Antony también pudo firmar su hat-trick particular, pero Valjent sacó la pelota bajo los palos.

A falta de un cuarto de hora, el equipo balear seguía subyugado ante el brillante juego de los locales y los hombres que salieron desde el banquillo no surtían efecto. Tuvieron una oportunidad de oro de acortar distancias, cuando Muriqi recogió un mal pase de Álvaro Valles y le pegó al arco con el alma, pero el mismo meta rinconero remedió su error y sacó una manopla salvadora. Desde ahí hasta el final, el Betis jugó a placer e incluso pudo hacer otro gol más de no ser por Bergström, que arrebató a Pablo García la ilusión de estrenarse en LaLiga con el primer equipo sacando la pierna como un portero de futsal.