El Real Betis consiguió llevarse los tres puntos a domicilio en un ejercicio de madurez en el que supo controlar el asedio del Espanyol durante un tiempo para aprovechar las ocasiones al contragolpe y darle la vuelta al marcador. La victoria fue posible gracias a Pau López, que atajó un penalti en la última escena del choque.

El público del RCDE Stadium vio un inicio de partido trepidante, marcado por el abrumador dominio de un RCD Espanyol que saltó al césped con una intensidad innegociable. El plan de Manolo González surtió efecto de inmediato, sometiendo a un Real Betis incapaz de crear juego ante la valiente y asfixiante presión local. Fruto de esta superioridad manifiesta, llegó la joya de la tarde en el minuto 16. Tras un saque de esquina, un rechace fue servido de cabeza por Riedel para que Pol Lozano, con un control orientado en el aire, empalmara una volea acrobática espectacular que se coló por la misma escuadra de la meta defendida por Pau López. Este tanto hacía justicia a lo visto sobre el verde, donde la ambición y la calidad en las combinaciones de los pericos desdibujaron por completo al rival.

​Lejos de cambiar la tónica del encuentro, el paso de los minutos no hizo más que acentuar la incomodidad del Real Betis sobre el terreno de juego. El conjunto dirigido por Manuel Pellegrini se veía impotente para superar la adelantada línea defensiva de un Espanyol solidario, donde hasta los delanteros colaboraban eficazmente en la recuperación. La desesperación verdiblanca quedó personificada en el minuto 44, cuando un pelotazo de Antony a Pere Milla sin el balón en juego derivó en una tangana innecesaria. Justo antes del descanso, Puado rozó el segundo con un testarazo que no llegó a buen puerto por muy poco, sellando así un primer acto de monólogo blanquiazul ante un Betis que se marchó a vestuarios sin haber realizado un solo disparo entre los tres palos.

La segunda mitad comenzó con la misma intensidad eléctrica con la que finalizó la primera, un intercambio de golpes que prometía emociones fuertes y mantenía a la grada en vilo. El RCD Espanyol rozó el gol hasta en dos ocasiones, con Roberto y Carlos Romero perdonando la sentencia nada más reanudarse el juego. Sin embargo, el Real Betis no tardó en responder y fabricó su ocasión más peligrosa en el minuto 49, cuando un potente disparo de Pablo Fornals fue repelido magistralmente por Dmitrović, quien con la yema de los dedos desvió el esférico lo justo para que se estrellara en el larguero. Apenas dos minutos después, Pau López se agigantaba con una parada de mérito ante Pere Milla, manteniendo el equilibrio en un duelo de poder a poder.

​El punto de inflexión llegó en el minuto 55, cuando el Betis niveló la contienda con una obra de arte. Ricardo Rodríguez sirvió un centro medido donde Cucho Hernández, en un alarde de técnica y astucia, conectó un testarazo formidable. El colombiano ejecutó un giro de cuello inverosímil para dirigir el balón a la red, silenciando al estadio y demostrando que la inteligencia supera a la envergadura. El gol transformó al conjunto bético, que comenzó a creer en la remontada. Dicha confianza se materializó en el minuto 63 con un contraataque letal: Fornals recuperó y lanzó a Abde con un pase sublime de tres dedos, una asistencia que rompió por completo la línea defensiva local. El extremo marroquí, en una carrera imparable, se plantó ante Dmitrović y lo batió con una definición rasa y precisa para culminar la voltereta en el marcador.

​Con el resultado en contra, el Espanyol se volcó en un ataque total, convirtiendo el partido en un correcalles frenético. Roberto rozó el empate con un cabezazo en el minuto 66, pero la zaga verdiblanca, liderada por un Natan imperial, resistió cada embestida. Pellegrini movió el banquillo para introducir pausa en la medular, mientras los pericos atacaban en avalancha. Cuando el Betis ya saboreaba la victoria, el VAR intervino en el descuento para señalar un polémico penalti de Valentín Gómez sobre Pere Milla, tras varios minutos de suspense y revisión. La decisión, muy protestada por un posible empujón previo de Roberto, dejó el destino del partido en el aire. En la última jugada de un duelo épico, Javi Puado asumió la responsabilidad, pero su lanzamiento fue detenido por un heroico Pau López, quien se erigió como el salvador bético para sellar una victoria de oro en la ciudad condal.