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Como es costumbre cada inicio de temporada, el Real Betis Balompié ha cumplido con su solemne tradición de la ofrenda floral para la nueva campaña 2025-2026. El lugar escogido en esta ocasión ha sido la Capilla del Museo, sede de la Pontificia, Real, Ilustre y Antigua Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora de las Aguas, en un evento que ha unido al club con una de las instituciones devocionales más importantes de la ciudad.
La plantilla, acompañada por el cuerpo técnico, ha acudido casi al completo. Liderando la representación institucional se encontraba la cúpula directiva del club, encabezada por su presidente, Ángel Haro, y el vicepresidente, José Miguel López Catalán, quienes no faltaron a esta cita simbólica. En el capítulo de ausencias, destacaron las de los jugadores Isco, Deossa, Natan, Amrabat, Antony y Abde, quienes no pudieron participar en el acto por distintos motivos personales.
La elección de la Hermandad del Museo para este año tiene una significación especial, pues la corporación del Lunes Santo se encuentra inmersa en la conmemoración del 450 aniversario de la aprobación de sus primeras reglas fundacionales, datadas en 1575. Conocida popularmente como «El Museo» por su ubicación junto a la pinacoteca de Bellas Artes, es célebre por su extraordinario patrimonio. Su crucificado, el Cristo de la Expiración, es una obra cumbre del Renacimiento tardío sevillano, esculpida por Marcos Cabrera en 1575, mientras que la dolorosa, Nuestra Madre y Señora de las Aguas, es una talla atribuida al escultor Cristóbal Ramos en 1772.
En la última década, el Real Betis ha convertido esta ofrenda en un acto itinerante, reforzando sus lazos con hermandades de la capital y de toda la provincia. Este peregrinaje anual ha llevado al equipo a visitar templos de gran devoción popular, mostrando la capilaridad social del club. El recorrido reciente incluye paradas en barrios sevillanos como el Cerro del Águila (2015), el Tiro de Línea con Santa Genoveva (2016), y Triana, con la Esperanza y la Divina Pastora (2017). La tradición también ha cruzado las fronteras de la ciudad, llegando a Dos Hermanas para visitar a la Virgen de Valme (2018), a Coria del Río junto a la Hermandad de la Estrella (2019), a Villaverde del Río con la Virgen de Aguas Santas (2022) y, más recientemente, a Tomares en 2024. Tras la pausa obligada por la pandemia en 2020, el club retomó la costumbre en lugares tan emblemáticos como el Gran Poder (2021) y la Macarena (2023).
