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Un Real Betis con dos caras rescató un punto de su visita a un Levante valiente que sabe a muy poco para las aspiraciones europeas de los verdiblancos. El conjunto de Pellegrini firmó una primera parte calamitosa, marcada por una alarmante falta de concentración que le costó encajar dos goles en los primeros diez minutos, obra de Iván Romero y Etta Eyong. Sin embargo, un golazo psicológico del Cucho Hernández al filo del descanso cambió el guion. En una segunda mitad de asedio bético, con un Lo Celso inspirado y un Abde revulsivo, Pablo Fornals logró de cabeza el empate definitivo. Pese al empuje final, el Betis no pudo culminar la remontada, dejando un empate (2-2) que castiga su pésima puesta en escena.
El partido no pudo empezar peor para los intereses visitantes. Apenas se había cumplido el saque de centro cuando el Levante, con una jugada ensayada, se paseó ante la zaga bética y dejó a Iván Romero solo contra un Álvaro Valles que evitó el primero con una gran intervención. Fue un presagio de lo que estaba por venir. La inmensa pasividad del Betis costó carísima. En el minuto 2, una pérdida del Cucho Hernández en campo propio fue aprovechada por un clarividente Carlos Álvarez, que filtró un pase milimétrico para que, esta vez sí, Iván Romero batiera al guardameta. La conexión de dos canteranos sevillistas fue un roto y descosido para los heliopolitanos. El desconcierto bético era total y el Ciutat de València una fiesta que se avivó aún más instantes después.
Sin apenas tiempo para asimilar el golpe, el Betis encajó el segundo. Rozando el minuto 10, un error grosero de Natan en el control propició el robo de Pablo Martínez, quien asistió a Etta Eyong para que este, tras varios recortes de pura calidad, pusiera el 2-0 en el electrónico. En medio del caos, Roro Riquelme pudo cambiar el destino del choque al estrellar un balón en el larguero en el minuto 7, una acción que pudo haber sido un punto de inflexión. La presión alta del Levante ahogaba a un Betis que, superado e impreciso, veía cómo Manuel Pellegrini mostraba su enfado desde la banda ante el descalabro de su equipo.
Poco a poco, los verdiblancos intentaron reaccionar a base de orgullo y recuperaciones rápidas tras pérdida. Se les llegó a anular un gol de Altimira en una polémica acción, tras un empujón de Junior en el área antes de que el córner se pusiera en juego. La insistencia tuvo su premio, aunque primero el portero Ryan tuvo que lucirse con una parada excelente a un cabezazo de Bellerín. Cuando la primera parte agonizaba, el Cucho Hernández se inventó un golazo desde fuera del área, un disparo teledirigido al palo largo que recortaba distancias en el primer minuto del descuento. Un tanto vital que lo cambiaba todo y abría un nuevo partido para la segunda mitad.
Manuel Pellegrini movió ficha en el descanso introduciendo a Lo Celso, y el efecto fue inmediato. El Betis saltó al césped con una intensidad renovada, combinando con mayor velocidad y buscando con ahínco la portería rival. El empate estuvo a punto de llegar antes del minuto 55, pero una intervención providencial de Elgezabal desbarató un remate a bocajarro del Cucho. Consciente de la superioridad visitante, el Levante intentó frenar el ritmo del partido con interrupciones constantes, faltas y pérdidas de tiempo que desesperaban al banquillo bético, que reclamaba al colegiado la futura compensación cronometrada.
El tiempo corría en contra de un Betis que, pese a sus numerosos acercamientos, no encontraba el premio. La entrada de Abde, de vuelta tras una larga lesión, resultó decisiva. Primero, Ryan voló para sacar con la yema de los dedos un lanzamiento de falta de Lo Celso que se colaba por la escuadra. Pero solo un minuto después, en el 80, una jugada brillante entre Fornals y Abde terminó con un centro inteligente del marroquí que el propio castellonense cabeceó a la red para poner el 2-2. El tramo final fue un ida y vuelta frenético en un descuento de ocho minutos, pero a pesar de los intentos y la entrada de Bakambu, el marcador ya no se movería.
El Real Betis regresa a Sevilla con un solo punto que sabe a derrota moral y que resulta a todas luces insuficiente en su lucha por los puestos de Champions League. Haber sido superado de una forma tan abrumadora en los minutos iniciales por un equipo recién ascendido es una llamada de atención muy seria. Aunque la capacidad de reacción es un punto positivo, los errores de concentración y la fragilidad defensiva del inicio condenaron al equipo a un esfuerzo titánico que solo sirvió para evitar un mal mayor, dejando escapar dos puntos vitales y la oportunidad de sumar la segunda victoria del campeonato.
