- Largas colas en el primer partido del Real Betis en la Cartuja
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54.600 espectadores fueron testigos de un baño futbolístico del Real Betis al Club Deportivo Alavés. Pese a que la distancia en el marcador fue la mínima para ganar el encuentro, lo cierto es que los verdiblancos merecieron marcar al menos un par de goles más. Manuel Pellegrini corrigió durante la semana los pequeños fallos cometidos en Elche y el equipo dio impresión de tener una química brutal y estar todos a una.
El inicio del partido fue de todo, menos aburrido. Jon Guridi avisaba de las intenciones del Alavés a las primeras de cambio, con una oportunidad clara de adelantar a los babazorros en la que el mediapunta apareció por la banda izquierda y se metió hacia dentro hasta chutar… finalmente Pau López atajaba por la poca potencia del disparo, que además iba centrado. Escasos minutos después, Aitor Ruibal replicó con un cabezazo que se marchó arriba de la portería. Pasaba el tiempo y el Real Betis comenzó a llevar la batuta del juego, con posesiones más largas y progresando hacia campo rival constantemente, teniendo mucha presencia los verdiblancos por las bandas. Corría el minuto 16 y en un magnífico juego de pases saliendo con el balón jugado desde atrás y avanzando de manera horizontal, llegaría el primer tanto del choque para los locales. En la última instancia del campo, Sergi Altimira ponía un centro medido al Cucho, que remató de cabeza y en el rebote, Gio Lo Celso reventó el balón al fondo de las mallas de Sivera. Nadie mejor que el argentino para estrenar el casillero del Real Betis en su nuevo hogar. El campeón del mundo tuvo el detalle de celebrar con una camiseta de ánimo a Isco. Tras el gol, el dominio fue absoluto por parte de los verdiblancos y el Alavés no fue capaz de reaccionar en ningún momento. Hasta el final del primer acto, el asedio de los heliopolitanos fue tanto que los visitantes no pudieron salir de la mitad de su campo y tuvieron reiteradas chances, sobre todo por la banda diestra, de marcar el segundo.
Primera ocasión clarísima un cuarto de hora después de empezar la segunda parte. Fue por la destacada banda diestra, Ruibal daba un pase atrás a Bellerín que remató muy bien, ajustado y raso, y salvó Sivera con un paradón de dos dedos. El Alavés tuvo el empate en las botas de Rebbach, que disparó directo a portería una falta lateral con mucha potencia y complicó a Pau. Luego sería el Betis el que golpeaba de nuevo con un Pablo García que salió a revolucionar el choque con sus internadas hacia dentro desde la banda izquierda. El Alavés, desesperado con el gran juego del Betis, simuló hasta un penalti tratando por todos los medios de tener alguna oportunidad. Los blanquiazules se lanzaron al atque en los últimos minutos del partido y el Betis defendió de manera impecable. Casi marca Pablo García en el añadido, pero tuvo que darle la pelota a Bakambu, que estaba solo al lado. Este último tendría la más clara de la segunda mitad en el último minuto, en el que le dio al larguero tratando de levantar el balón por encima de Sivera.
En la segunda parte se vio una clara continuación de lo ocurrido en los primeros cuarenta y cinco minutos. Los locales sometieron al Club Deportivo Alavés con unas estadísticas de control de balón inmejorables y un juego atractivo y muy dinámico. Incluso tras el primer cuarto de este acto pudo poner el segundo de no ser por un tapadón de Sivera a un disparo colocado de Héctor Bellerín. Si bien es cierto que el club vasco tuvo algunos acercamientos de peligro y se animaron a dar un paso adelante en los últimos minutos, apenas chutaron a portería más que una vez por parte de Rebbach. Pablo García revolucionó el juego desde que entró por la banda izquierda y firmó jugadas y disparos de futbolista de muchos quilates. Desesperado, un futbolista del Alavés simuló un penalti en vista de que apenas llegaban a tener una oportunidad de chutar a puerta. En el tiempo de descuento, el mencionado Pablo y Bakambu tuvieron el segundo y la pelota no quiso entrar por milímetros; incluso el disparo del congoleño fue repelido por el larguero.
El Real Betis firmó así su primera victoria oficial como local en La Cartuja, con un juego vistoso y brillante, acertados en cada decisión tomada. Pellegrini dio en la tecla con los cambios y dio vida a los que actuaron durante todo el partido con ellos. Los tres primeros puntos como “nuevos locales” saben a gloria y más con un dominio tan claro del choque. El encuentro también dejó momentos como el redebut de Junior en Liga con la elástica de las trece barras y el estreno en los últimos minutos de Valentín Gómez.
