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El derbi volvió a deparar una noche festiva para el Sevilla FC, que arrolló al Real Betis en su campo con una holgada victoria global de 6-0.

El triunfo sirvió para certificar el pase a cuartos de final, pero también para que los hombres de Unai Emery, muchos de ellos poco habituales, se dieran un nuevo baño de autoestima al calor de su hinchada.

Con un equipo inédito, tirando de muchas rotaciones, el Sevilla achicó el Betis desde muy pronto, una vez más con José Antonio Reyes como protagonista. El misticismo del exquisito zurdo utrerano en los duelos de máxima rivalidad merece un capítulo aparte. Siempre aparece ante el eterno rival y esta noche apenas se hizo rogar cuatro minutos. Él mismo culminó de cabeza en boca de gol una alborotada jugada que inició desde la frontal, desatando el festejo en una afición, que con la eliminatoria tan pronto vista para sentencia, disfrutó posiblemente del derbi más plácido que se recuerda.

Sin excederse en esfuerzos ni buscar a su contrario más de la cuenta, casi por inercia el Sevilla se ponía de gol y con la media hora rebasada hizo el segundo, merced a un seco zurdazo cruzado de Rami que cazó tras un despeje bético al bote de una falta sevillista. Fue desde el tanto del central francés hasta el descanso cuando se vivieron los mejores minutos de un Sevilla que gustaba y se gustaba al son de una afición entregada que coreaba cada pase como si de sublimes capotazos se tratara.

La segunda parte sólo invitaba a una prolongación de la fiesta y el Sevilla cumplió con las expectativas, pese a que se dejó ir durante gran parte del tiempo. El Sevilla seguía en su línea; sin salirse de lo correcto, manejaba con solvencia el choque y cuando se prestaba la ocasión, por las facilidades que concedía el Betis, se iba arriba.

Emery introdujo a Kakuta, Gameiro y Krohn-Dehli, con el fin de inyectar sangre nueva y dar un aire más ambicioso a un Sevilla que perdonaba la goleada. Surtió efecto, porque nada más salir Gameiro se coló hasta la cocina y fulminó a Adán para terminar de hundir a su rival. El Sevilla, sin alardes, pero obligado por las circunstancias, fue a por más y al filo del final logró premio mayor, cortesía de Kakuta, que asistido por Gameiro puso la guinda a otra noche de derbi redonda.

Crónica facilitada por el Sevilla FC.