A los veintiséis años, a Anabé Tarrou le dijeron que tenía cáncer en la cara. Ese diagnóstico fue el punto de partida de La última planta, una obra que convierte una experiencia real y extrema en un ejercicio literario valiente, incómodo y profundamente humano.
Lejos de la autoayuda o del diario terapéutico, La última planta se presenta como una novela de autoficción que transforma la enfermedad y la rutina hospitalaria en un territorio narrativo cargado de ironía, humor, deseo y dolor. Anabel huye del relato edulcorado o heroico del cáncer y se adentra en un espacio donde el absurdo, el miedo y la incomodidad conviven con la lucidez y la risa, desmontando el imaginario romántico que suele rodear a la enfermedad.
La obra recorre pasillos infinitos y hospitales laberínticos, pero también habla de sexo, infancia, pandillas, entrevistas imaginarias con Dios y bodas sin pareja. Todo ello articulado a través de una narración híbrida que mezcla fábula, ensayo, diario, poesía y teatro, una combinación de géneros que refuerza la idea de que hay experiencias que no pueden contarse desde un único punto de vista.
La última planta verá la luz el próximo jueves 22 de enero de 2026 de la mano de la editorial Plaza & Janés.
Sobre la autora
Nacida en Sevilla en 1995 y natural de Utrera, Anabé Tarrou es filóloga hispánica, escritora vocacional y lectora precoz. Formada en la Universidad de Sevilla, donde cursó Filología Hispánica y dos másteres —en Profesorado y en Estudios Hispánicos Superiores—, su trayectoria está marcada por una fuerte vocación literaria y una mirada atenta a la literatura hispanoamericana. La última planta supone su primera novela, un debut que destaca por su personalidad narrativa y su rechazo consciente a los clichés.
