La compañía Cirque du Soleil estrena este sábado 17 de enero en Sevilla su nueva producción Kurios, Gabinete de Curiosidades, que llega al Charco de la Pava como estreno nacional. Se trata del espectáculo número 35 desde la fundación de la compañía en 1984 y se presenta como un «sueño maximalista» que fusiona el circo más tradicional con propuestas escénicas contemporáneas, pensado para despertar la imaginación de «los más curiosos».

Así lo han explicado la directora y jefa de vestuario del espectáculo, Mar González, y el intérprete de Mr. Micromosmos y artista del número Acro Net, Mathieu Hubener, quienes sitúan la obra en un pasado alternativo de carácter fantástico y familiar. La propuesta invita al público a sumergirse en un universo repleto de ingenio, sorpresa y humor visual.

Un científico, un gabinete y un mundo oculto

El hilo narrativo gira en torno a un Científico convencido de que bajo la superficie de la realidad se esconden maravillas. En su gabinete de curiosidades —predecesor de los museos modernos— se abre un mundo donde conviven ideas extravagantes y sueños ambiciosos. La irrupción de un grupo de personajes místicos en su universo mecánico altera el equilibrio y da vida a esas curiosidades, desencadenando el relato.

Estos gabinetes, conocidos en la Europa renacentista como gabinetes de maravillas, reunían reliquias históricas, artefactos y objetos singulares traídos de viajes por aristócratas, burgueses y primeros científicos; una inspiración que Kurios actualiza con un lenguaje escénico contemporáneo.

Un despliegue artístico sin precedentes

Kurios reúne a 50 artistas de 21 países y despliega más de 100 trajes y 464 elementos de utilería, el mayor número utilizado en un espectáculo en la historia de la compañía. El vestuario, diseñado por el francés Philippe Guillotel, bebe de finales del siglo XIX y del estilo steampunk, con una paleta de tonos cobrizos y un acabado «muy preciosista», repleto de detalles.

Según González, el vestuario «cuenta una historia» que transporta al espectador a un mundo mágico y onírico que se vuelve cada vez más disparatado, hasta lograr que el público «vuelva a sentirse como un niño» ante un espectáculo donde las leyes de la física parecen no existir. Entre las piezas más complejas destaca el traje de Mr. Micromosmos, de nueve kilos de peso y con un tren de más de 19 metros, cuya confección requirió más de 250 horas solo para la barriga. También sobresale el traje del Hombre Acordeón, cuyo técnico pasó una semana completa trabajando en su interior.

Acrobacias al servicio de la imaginación

Para Mathieu Hubener, cada personaje es «muy único» y el espectáculo mantiene un alto nivel de acrobacias, con transiciones milimetradas entre números. El proceso creativo se extendió casi dos años antes de incorporar a intérpretes y equipo técnico, afinando historias, música y escenas hasta decidir qué ideas funcionaban mejor en escena.

A nivel técnico, Kurios apuesta por una escena en constante movimiento, con motores que activan brazos mecánicos, acronets y otros elementos, sin abusar de los efectos especiales para que el foco permanezca siempre en el artista. «Se prueba mucho y se decide qué se queda y qué no», resume Hubener, para quien esta producción ha sido «uno de los mejores momentos» de su carrera creativa.

Música en directo y una bienvenida inédita

La gira integra a 120 profesionales de 30 países, con más de 3.000 funciones a sus espaldas. La música corre a cargo de una banda de siete músicos en directo, y el montaje incorpora por primera vez un número de bienvenida sobre la propia Gran Carpa: si el tiempo lo permite, tres artistas ascienden a la carpa antes de la función para saludar al público.