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La Hermandad de la Macarena celebra este domingo un cabildo general decisivo: cerca de 14.000 hermanos están llamados a votar para elegir a su nuevo hermano mayor entre tres candidaturas que aspiran a dirigir la corporación durante los próximos cuatro años.
Los aspirantes son José Luis Notario Rocha, Fernando Fernández Cabezuelo y Pedro Ignacio García Rivero, una terna que representa visiones diferentes sobre el futuro de la Hermandad. Notario cuenta con un perfil continuista desde la junta de gobierno, Cabezuelo se presenta como alternativa clara al actual modelo, y García Rivero ofrece una tercera vía que busca ganarse la confianza de quienes desean renovación.
El proceso electoral llega en un contexto inédito y convulso. La restauración reciente de la Virgen de la Esperanza Macarena —promovida tras una intervención fallida y ampliamente cuestionada por los hermanos— ha generado una crisis interna que aún sacude a la corporación. La imagen permanece retirada del culto, pero volverá durante las primeras semanas de diciembre
La restauración fallida provocó ya dimisiones dentro de la Junta de Gobierno —entre ellas la del teniente hermano mayor de la Hermandad— y abrió un debate profundo sobre la gestión del patrimonio, la conservación de las imágenes y la transparencia hacia los hermanos. Esta situación ha marcado de forma inevitable el ánimo de esta jornada electoral, que se presenta como la más incierta de los últimos tiempos.
Más allá de la elección del nuevo dirigente, las urnas de hoy deciden también qué línea de gestión heredará la corporación: si se apuesta por la continuidad, el cambio estructural o una tercera vía que pretenda reconciliar, en medio del clamor por salvaguardar la devoción y el patrimonio.
