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La Semana Santa de Sevilla, una de las celebraciones más emblemáticas del mundo cristiano, tiene en la Hermandad del Silencio a su cofradía más antigua y una de las más influyentes en la historia de la religiosidad popular de la ciudad. Fundada en la primera mitad del siglo XIV, esta hermandad no solo marcó el origen del modelo penitencial sevillano, sino que sentó las bases litúrgicas, estéticas y espirituales que muchas otras seguirían con el paso de los siglos.
Un origen medieval
Los orígenes documentados de la Hermandad del Silencio se remontan al año 1356, fecha en la que el arzobispo de Sevilla, Nuño de Fuente, aprobó sus primeras reglas. No obstante, algunas fuentes señalan su fundación en 1340, lo que la convertiría en la primera hermandad de penitencia de la ciudad y, por tanto, en la hermandad más antigua de Sevilla. Nacida en el entorno de la parroquia de Omnium Sanctorum, en el barrio de la Feria, sus fundadores eran vecinos movidos por el deseo de realizar actos de penitencia, socorrer a los necesitados y promover el culto al Santísimo Cristo de la Misericordia.
A lo largo de su historia, la corporación ha cambiado varias veces de sede hasta establecerse definitivamente en el convento de San Antonio Abad en 1572, donde construyó su capilla, aún hoy su sede canónica. Su nombre completo es Primitiva Hermandad de la Santa Cruz y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia, Santa María de la Concepción y San Juan Evangelista, aunque es más conocida simplemente como El Silencio.
Devoción, dogma y solemnidad
Uno de los hitos más relevantes en la trayectoria de esta hermandad fue su temprano voto de defensa del dogma de la Inmaculada Concepción, realizado en 1615, mucho antes de que fuera proclamado oficialmente por la Iglesia. En cada estación de penitencia, tres nazarenos portan los símbolos de este juramento: una espada, una bandera blanca y un cirio encendido. Este gesto subraya el fuerte compromiso doctrinal que caracteriza a la hermandad desde su origen.
La procesión del Silencio durante la Madrugada del Viernes Santo es uno de los momentos más sobrecogedores de la Semana Santa sevillana. Con más de 1.200 nazarenos vestidos con túnicas negras de ruan y cinturón de esparto, el cortejo se distingue por su absoluto silencio, que impone un respeto reverencial en las calles del centro histórico. Esta forma de transitar ha sido adoptada como modelo por otras cofradías que buscan la sobriedad y la introspección espiritual.
Una influencia que perdura
A lo largo de los siglos, el prestigio del Silencio ha traspasado lo estrictamente religioso. Reyes de España y altos dignatarios de la Iglesia han formado parte de su nómina, y ha sido clave en la organización del modelo actual de la Semana Santa. Su papel ha sido también fundamental en el Consejo General de Hermandades y Cofradías y en la configuración de la Carrera Oficial.
La Hermandad del Silencio no solo representa la memoria viva de la historia cofrade de Sevilla, sino que sigue siendo, cada año, una de las grandes referencias de la Madrugada. En cada paso acompasado, en cada cruz portadora, y en el recogido silencio que la envuelve, se conserva intacta la esencia de más de seis siglos de fe y tradición.
