Pinceladas cofrades del Miércoles Santo
Tras un martes aciago y lleno de una tristeza que nadie querrá recordar, Sevilla tenía ayer ganas de Semana Santa.
Las buenas noticias las trajo la Hermandad de La Sed, que puso su cruz de guía en la calle en su horario habitual. La lluvia, por tanto, no angustiaría a tantas almas como hizo el martes. Acogedor el barrio de Nervión ante sus titulares. «¡Qué paseo te vamos a dar por la ciudad de los sueños!», le gritaba el capataz a la Virgen de Consolación. Ahí es nada.
La Sed fue la primera del miércoles en pasar bajo el Metrosolparasol, creando una estampa hermosa, un contraste que describía muy bien la forma de ser de los sevillanos. El paso de palio, con la de los ojos azules dentro, se lucía ante la mirada del foráneo, siempre atento para no perder detalle.

Y qué decir de los andares. Pues que 
El paso de palio, que también sale justo, tuvo su habitual estampa marinera. Con su Salve y su llamador en forma de barquilla. Muy bonita la talla, que lleva pocos años procesionando pero que se ha consolidado como una de las dolorosas más bellas de la semana.
Y del Carmen, al Baratillo. Por Pastor y Landero la Banda del Sol exhibía repertorio ante el cristo yacente de la Misericordia. Es sobrio el caminar, pero no por ello poco sublime.
La Virgen de la Caridad, funciona mejor cuando se mueve al son de la marcha que lleva su nombre: Caridad del Guadalquivir. Extremadamente bordado el palio, que deslumbra con sus costuras de oro.
Francos, una calle con duende

Por la misma plazuela frente a Tiendas Peyre aparecía al poco La Lanzada. Una cofradía que atesora uno de los mejores pasos de misterio de cuantos procesionan en la Semana Santa. Espectacular, con su Longinos a lomos de un corcel, lo que le da a la escena un carácter desgarrador. La virgen del Buen Fin, recibía saetas en la ya noche sevillana.

De Los Panaderos, poco más que halagos se pueden comentar. Porque que necesite dos marchas para acabar una revirá, luciendo de costero a costero durante el giro, y que ya yendo a tambor se despida de la cuesta el bacalao con un paso atrás sólo tiene un calificativo: Arte. El que tienen sus costaleros y los de la banda que acompañan a tan lujoso paso de misterio. Las Cigarreras tiraron de repertorio nuevo y el asistente lo agradeció con aplausos. No anda peor la Virgen de Regla, con su peculiar color rojizo en el manto y con la exquisita música que generan las bambalinas.

Cristiano Ronaldo se había metido ya la primera botella de champán por el cuerpo cuando otros cristianos, estos con un poquito más de arte que el portugués, arropaban a la hermandad de Las Siete Palabras en su recogida. Apoyo necesario que contrasta con la desangelada entrada que había tenido años atrás. Bellos los tres pasos, que despidieron una jornada espléndida en cuanto a tiempo como a cofradías.
Habrá que esperar para ver si la tregua continúa o la lluvia vuelve a tomar el protagonismo de la Semana Santa de Sevilla. De no hacerlo, aún queda mucho que disfrutar al cofrade sevillano.

