La investigación sobre el trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) comienza a arrojar las primeras conclusiones técnicas. Según ha avanzado ABC, la causa del descarrilamiento del tren de alta velocidad Iryo 6189 fue la rotura de una soldadura de la vía en el kilómetro 318,7, concretamente la L-10717 número 23117, en su paso por el término municipal de Adamuz. Esta fractura provocó que el vagón 6 se saliera de la trayectoria e impactara frontalmente contra el Alvia 2384, que circulaba por la vía contigua, desencadenando una colisión de consecuencias devastadoras.

Los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística de la Guardia Civil han documentado el punto exacto de la rotura. Las imágenes tomadas sobre el terreno muestran con claridad la soldadura fracturada y un vacío en el raíl, con un fragmento desgajado justo en la zona donde se produjo el descarrilamiento. Ese fallo estructural es, a día de hoy, el principal elemento sobre el que se centra la investigación judicial y técnica.

Las primeras averiguaciones y los testimonios de los pasajeros apuntan a una posible causa añadida: un peso anómalo arrastrado por el vagón 6 del Iryo. Varias personas que viajaban en ese coche —el primero en descarrilar, arrastrando a los vagones 7 y 8— aseguraron haber notado fuertes vibraciones y perturbaciones poco antes del accidente. Esta circunstancia ha llevado a los expertos a plantear que algún elemento adherido a los bajos del vagón pudo impactar contra la vía, provocando la rotura de la soldadura y la salida del tren del carril.

Tras el descarrilamiento, los tres vagones afectados se desengancharon de la cabeza motriz y chocaron con el Alvia 2384, que realizaba el trayecto Puerta de Atocha-Huelva. El tren de Renfe cayó por un talud de cuatro metros de altura, siendo los dos primeros coches los más castigados. En ellos viajaban el maquinista —que falleció en el acto—, además de 37 pasajeros en el 1 y 19 en el segundo, que sufrieron las peores consecuencias del impacto frontal.