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En lo alto de un cerro a menos de una hora de Sevilla, dominando el caserío blanco de Santa Olalla del Cala y con la mirada puesta en los caminos históricos del sur peninsular, se alza uno de los castillos medievales mejor conservados de la Sierra Morena onubense. El Castillo de Santa Olalla del Cala, declarado Bien de Interés Cultural, es hoy uno de los grandes atractivos patrimoniales del norte de la provincia de Huelva y una parada imprescindible para los amantes de la historia, el turismo rural y el paisaje.
Una fortaleza clave en la frontera medieval
El castillo fue mandado construir en 1293 por el rey Sancho IV de Castilla, en un momento crucial para el control del territorio. Su función era clara: defender la frontera occidental del reino y vigilar el tránsito por la Vía de la Plata, eje fundamental de comunicación entre el norte y el sur de la Península Ibérica.
Desde su posición estratégica, la fortaleza formaba parte de la llamada Banda Gallega, una línea defensiva de castillos destinada a frenar incursiones portuguesas y consolidar el dominio castellano en la zona. No es casual que, desde sus murallas, se alcancen a divisar territorios de Huelva, Sevilla y Badajoz, lo que refuerza su carácter fronterizo y su importancia militar.
Arquitectura sobria y poderosa
El Castillo de Santa Olalla del Cala presenta una planta rectangular alargada, adaptada al relieve del cerro, y conserva gran parte de su perímetro amurallado. Destacan sus diez torres, algunas semicirculares y otras rectangulares, que refuerzan los lienzos defensivos y ofrecen una imagen imponente desde cualquier punto del pueblo.
En su construcción se combinan elementos góticos y mudéjares, con técnicas heredadas de la tradición almohade, algo habitual en las fortalezas levantadas en los primeros siglos tras la conquista cristiana. La sobriedad del conjunto responde a su carácter estrictamente militar, alejado de usos palaciegos.
Del castillo al cementerio… y a la protección patrimonial
Con el paso de los siglos y la pérdida de su función defensiva, el castillo fue quedando en desuso. Durante el siglo XIX y parte del XX, su interior llegó a utilizarse como cementerio municipal, una circunstancia que provocó daños en algunas estructuras al abrirse nichos en los muros.
La situación cambió en 1949, cuando el castillo fue declarado Bien de Interés Cultural, lo que permitió frenar su deterioro y garantizar su conservación. Desde entonces, se han realizado distintas actuaciones de consolidación que han permitido que la fortaleza llegue hasta nuestros días como uno de los ejemplos más destacados del patrimonio medieval de la zona.
Un mirador privilegiado de la Sierra Morena
Hoy, el Castillo de Santa Olalla del Cala es visitables en su entorno exterior y se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos del municipio. La subida hasta el cerro recompensa al visitante con vistas espectaculares de la Sierra Morena, las dehesas que rodean la localidad y el trazado histórico del pueblo.
El enclave es especialmente atractivo para quienes buscan turismo cultural y de naturaleza, ya que permite combinar la visita al castillo con rutas senderistas, gastronomía local y paseos por el casco histórico de Santa Olalla del Cala.
