Las playas cerca de Sevilla también se ven afectadas por las algas este verano, especialmente en zonas de la costa de Cádiz y Huelva como La Caleta, Isla Canela o Punta del Moral. La acumulación de estos organismos está alterando el aspecto del litoral, generando malos olores, rechazo turístico y elevados costes de limpieza para los ayuntamientos.

En el caso de Cádiz, el problema se centra en la alga asiática Rugulopteryx okamurae, una especie invasora procedente del sudeste asiático que lleva años colonizando el litoral andaluz. Según datos oficiales, en la Playa de La Caleta ya se han retirado más de 1200 toneladas de este alga desde que comenzó la temporada estival. Las autoridades locales han calificado la situación como una “catástrofe medioambiental”, mientras que los bañistas denuncian el mal olor, el color oscuro del agua y la sensación de abandono en una de las playas más emblemáticas de la provincia.

La situación en Huelva: algas en masa en Ayamonte

En la provincia de Huelva, el problema tiene otras características, aunque el impacto visual y ecológico es similar. En playas como Isla Canela o Punta del Moral, en el término municipal de Ayamonte, se están registrando auténticas praderas de algas que cubren la orilla, tiñen de verde la arena y dificultan el baño. Las condiciones de calor extremo y mar de fondo han favorecido la llegada de estos arribazones que, aunque no son invasores como en Cádiz, están generando preocupación entre turistas, hosteleros y residentes.

El Ayuntamiento de Ayamonte ha puesto en marcha dispositivos de limpieza urgente y ha solicitado apoyo a la Junta de Andalucía para gestionar una situación que empieza a afectar a la imagen turística de la costa onubense.

¿Qué está causando este fenómeno?

En el caso de Cádiz, la presencia de Rugulopteryx okamurae se ha convertido en uno de los problemas ambientales más graves de los últimos años. Esta especie invasora no tiene depredadores naturales en el Mediterráneo y se reproduce con rapidez, afectando a la biodiversidad marina y a la actividad pesquera. Su eliminación resulta compleja y costosa, y requiere una estrategia coordinada entre administraciones.

En Huelva, se trata más bien de blooms de algas autóctonas, provocados por el aumento de nutrientes en el agua, temperaturas elevadas y escasa renovación marina, que acaban acumulándose en la costa en grandes cantidades.

Impacto económico y ambiental

El impacto de estos fenómenos va más allá de la imagen turística. En zonas como Cádiz capital, asociaciones vecinales, ecologistas y empresarios del sector turístico han reclamado planes de choque, inversiones en limpieza y medidas preventivas para frenar el avance de las algas invasoras. En Huelva, el temor es que el fenómeno se cronifique y reste atractivo a playas que cada verano reciben a miles de visitantes.