El «skyline» sevillano lastrado por la contaminación / Ecologistas en Acción
El «skyline» sevillano lastrado por la contaminación / Ecologistas en Acción

La quimera de la UE de convertir al continente en un lugar climáticamente neutro en 2050 parece acercarse mucho a la realidad. Esta semana, la Comisión ha propuesto una modificación de la Legislación de la UE sobre el clima, que establece un objetivo climático de la UE para 2040 de reducción del 90% de las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI), en comparación con los niveles de 1990, tal como solicitan las orientaciones políticas de la Comisión para 2024-2029.

La primera parada de este periplo climático es 2035, año en el que la meta es que la UE alcanzar el objetivo del 55% para 2030. Para 2040 se debe tener en cuenta el panorama económico, geopolítico y de seguridad actual, así como ofrecer a los inversores y las empresas la previsibilidad y la estabilidad que necesitan en la transición hacia una energía limpia de la UE.

Ciencia, economía y emisiones en la UE

La propuesta se basa en una evaluación de impacto en profundidad y en el asesoramiento del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y del Consejo Científico Consultivo Europeo sobre el Cambio Climático. La adopción es consecuencia de un compromiso sustancial con los Estados miembros, el Parlamento Europeo, las partes interesadas, la sociedad civil y los ciudadanos, iniciado con la recomendación de la Comisión sobre el objetivo, formulada en febrero de 2024.

Un elemento central son las flexibilidades que la Comisión tendrá en cuenta al diseñar los futuros instrumentos legislativos para alcanzar este objetivo climático para 2040. Estos incluyen un papel limitado para los créditos internacionales de alta calidad a partir de 2036, el uso de absorciones nacionales permanentes en el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE) y una mayor flexibilidad entre sectores para ayudar a alcanzar los objetivos de una manera rentable y socialmente justa. Concretamente, esto podría dar a un Estado miembro la posibilidad de compensar al sector del uso de la tierra en dificultades con un logro excesivo en la reducción de las emisiones en los residuos y el transporte.

Además, la propuesta establece un marco claro para nuestra legislación sobre clima y energía posterior a 2030. Se tendrán en cuenta las especificidades nacionales. La rentabilidad, la simplicidad y la eficiencia serán principios rectores, además de garantizar la neutralidad tecnológica y una transición justa y equitativa para todos.

Cumplimiento de objetivos internacionales

Con el objetivo propuesto del 90%, la UE también está enviando una señal a la comunidad mundial: mantendrá el rumbo en materia de cambio climático, cumplirá el Acuerdo de París y seguirá colaborando con los países socios para reducir las emisiones mundiales.

Antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) que se celebrará en Belém (Brasil) en noviembre, la Comisión trabajará ahora con la Presidencia del Consejo para ultimar la comunicación de la contribución determinada a nivel nacional (CDN) de la UE.

Antecedentes

La Ley Europea del Clima, que entró en vigor en julio de 2021, busca el compromiso de la UE de alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050 y el objetivo intermedio de reducir al menos en un 55 % las emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí a 2030, en comparación con los niveles de 1990. Para cumplir sus objetivos de descarbonización acordados, la UE ha adoptado desde entonces un paquete legislativo para 2030 conocido como «Objetivo 55» y su aplicación por parte de los Estados miembros de la UE, esencial para cumplir los objetivos de 2040, está en curso.

La evaluación de la Comisión de los planes nacionales de energía y clima, presentada el 28 de mayo, puso de manifiesto que la UE se está acercando colectivamente al objetivo climático para 2030 de reducir en un 55 % las emisiones de gases de efecto invernadero.