En la provincia de Sevilla hay pueblos que sorprenden por sus monumentos, por sus paisajes o por sus fiestas populares. Pero hay uno que destaca por un detalle que lo hace único: su tamaño. Se trata de Castilleja de Guzmán, el municipio con el término municipal más pequeño de toda la provincia, con apenas 2,04 kilómetros cuadrados de superficie.
Pese a lo reducido de su extensión, este pueblo del Aljarafe guarda una notable riqueza cultural e histórica. Su ubicación, en plena cornisa aljarafeña y muy próximo a la capital, le confiere una personalidad singular: es, al mismo tiempo, un municipio independiente y un vecino inmediato de Sevilla.
Castilleja de Guzmán debe parte de su fama al Monumento a Colón en el descubrimiento de América, conocido también como Monumento a Colón en Santiponce o en La Rábida, aunque popularmente se asocia a este municipio por la Hacienda de Santa María de Regla, donde se ubica.
La paradoja es que, en esos escasos dos kilómetros cuadrados, conviven viviendas, patrimonio histórico y una intensa vida social. En comparación, otros municipios pequeños de la provincia como Gines (2,9 km²) parecen casi «grandes».
Castilleja de Guzmán demuestra que no hace falta mucho espacio para tener identidad propia. Con un territorio minúsculo, ha sabido conservar su esencia de pueblo aljarafeño mientras crece pegado a Sevilla. Una rareza geográfica que lo convierte en el más diminuto de la provincia, pero también en uno de los más singulares.
