Christopher Rivas, delegado de Turismo del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, analiza en esta entrevista la propuesta con la que la ciudad se presentó el pasado jueves 22 de enero en la Feria Internacional de Turismo (FITUR), en Madrid. Patrimonio, identidad y experiencia vertebran una estrategia que tiene como pilares el Molino de la Mina, único molino harinero subterráneo de España, y el Castillo de Alcalá, que estrenará visitas nocturnas gracias a una nueva iluminación ornamental.
El delegado explica que el Molino de la Mina, inaugurado a finales de 2023, ha vivido durante 2024 y 2025 un proceso de consolidación progresiva, especialmente entre la población local. “2024 y 2025 nos han servido para que la ciudadanía, sobre todo la ciudadanía local, asuma ya como propio un elemento que abrió sus puertas y que ya se ha consolidado como uno de los elementos de referencia turística”, señala.
Esa consolidación ha llevado al Ayuntamiento a presentar el molino como un producto turístico con identidad propia. “La apertura del Molino de la Mina es precisamente la apertura de una puerta a la Alcalá subterránea”, afirma, recordando que la ciudad cuenta con una amplia red de galerías y canalizaciones históricas que conducían el agua desde la mina de Santa Lucía hasta los Caños de Carmona y, posteriormente, a Sevilla.
El Molino de la Mina reúne ese legado hidráulico con otro elemento esencial de la identidad alcalareña: el pan y la harina. “Un molino harinero subterráneo, el único de España, perfectamente accesible”, que permite conocer cómo se desarrollaba el trabajo molinero en un espacio cuyos orígenes se sitúan entre los siglos XIV y XV, además de ofrecer una primera aproximación a la historia subterránea de la ciudad. En paralelo, el Ayuntamiento continúa avanzando en la investigación y documentación de esta red con el objetivo de protegerla y conservarla como parte del patrimonio histórico.
Visitas nocturnas al Castillo de Alcalá: un nuevo producto turístico
Tras mirar al subsuelo, la propuesta turística presentada en FITUR eleva la mirada hacia el principal símbolo patrimonial de la ciudad. El Castillo de Alcalá contará, a partir del mes de febrero, con visitas nocturnas gracias a un sistema de iluminación ornamental instalado durante 2025. “Vamos a poder conocer el Castillo de Alcalá a través de visitas guiadas que nos van a permitir experimentar una nueva sensación, una nueva emoción recorriendo los patios y los pasillos del castillo”, explica el delegado.
Las visitas nocturnas se desarrollarán los viernes, sábados y domingos. Durante febrero y marzo se ofrecerán en formato de puertas abiertas, mientras que a partir de abril, tras la Semana Santa, se pondrán en marcha visitas guiadas de aproximadamente una hora de duración, concebidas para una experiencia más pausada. “Hasta ahora se podía visitar de día, pero esta visita de noche no era posible”, subraya, destacando que esta iniciativa supone la creación de un nuevo producto turístico para la ciudad.
El delegado considera que esta nueva perspectiva permitirá redescubrir el principal icono patrimonial de Alcalá. “Mucha gente que haya pasado todos estos años por el castillo y ahora venga a verlo de noche va a descubrir un nuevo castillo”, afirma.
Un año de consolidación y una ciudad para volver
En términos generales, el balance turístico de 2025 ha sido, según explica, un año de ajuste y consolidación de proyectos ya en marcha. “Este año nos ha servido fundamentalmente para ir culminando detalles de elementos que ya están a pleno rendimiento”, indica, tanto en el Molino de la Mina como en el Castillo, donde además se han desarrollado estudios arqueológicos, redactado nuevos proyectos y tramitado permisos con la Junta de Andalucía.
El Castillo de Alcalá, una de las fortalezas almohades más grandes de Andalucía, con cerca de diez hectáreas de extensión, requiere intervenciones constantes. En este sentido, avanza que en las próximas semanas comenzarán las obras de restauración en la Torre Mocha, en el extremo opuesto de la fortaleza.
Finalmente, al imaginar un recorrido para quienes visitan Alcalá en una sola jornada, el delegado reconoce que el tiempo siempre es limitado. Castillo, Molino de la Mina y Parque Oromana se presentan como paradas imprescindibles, junto a la gastronomía local. “Tampoco se puede ir alguien de Alcalá sin probar el pan y la torta”, señala, aludiendo también a las nuevas propuestas experienciales vinculadas al albero y su historia. Para cerrar la visita, recomienda disfrutar del atardecer desde el castillo o el entorno de Oromana, convencido de que “en una sola jornada es difícil verlo todo”.
