La implantación del tranvía metropolitano en la zona norte de Alcalá ha obligado a prescindir de más de 7.000 metros cuadrados de usos deportivos y de zonas verdes en un distrito que carece de parques
Hace unos días se abría de nuevo al tráfico la calle Sanlúcar la Mayor, tras casi seis meses de obras. Poco a poco, se ve como la infraestructura ferroviaria que vertebrará en unos años la zona norte del municipio va cobrando forma. Eso sí lo que se comienza a ver no se parece en nada a lo que había. Ahora el peatón es dueño de las calles por las que va a pasar el tranvía. ¿El perdedor? Sin duda el tráfico.
Al igual que pasara con la Avenida de la Constitución, o las nuevas urbanizaciones, de Alcalá, la calle Sanlúcar la Mayor, se ha convertido en un pasillo a efectos de tráfico rodado. Al igual que la mal llamada avenida, de la Unión Europea. Pero no ha sido en único caso donde la llegada del tranvía se ha hecho notar, y no precisamente para bien. La zona verde frente al instituto Cristóbal de Monroy, que albergaba un paseo peatonal, zona ajardinada, fuentes y un gran parque infantil ha desaparecido.
Se elimina espacio verde por asfalto. Se da la circunstancia de que el Parque Norte es la única gran zona verde del norte de Alcalá, absolutamente repleto de bloques de viviendas salpicadas de calles, pequeñas plazas y plagada de coches. Y pese a ser el único parque de la zona, no parece importar mucho la pérdida de 2.300 metros, de los poco más de 15.000 que tiene el parque, creado junto al depósito de aguas de Emasesa. El trazado del tranvía afecta a los dos laterales del parque al este y al oeste.
Al oeste se han eliminado ya 1.500 metros cuadrados de zona verde para habilitar un centenar de aparcamientos, suprimidos por el tranvía en la calle Sanlúcar la Mayor. Además en la parte este del parque, se ubicará la parada de La Paz, que suprime otros cientos de metros cuadrados que lindan con la vía de servicio de la A-92.

Es esta vía la que de forma más llamativa ha notado el recorte de espacio, pero no sólo para el tráfico, sino en también en aparcamientos, zonas verdes y acerados. Algunos puntos han resultado tan estrechos que más parece una antigua calle del centro de Alcalá, que de una nueva vía construida a las afueras.
La falta de previsión del Consistorio y la necesidad de acoger la infraestructura ferroviaria en una mediana central, han dejado en “un estrecho pasillo”, a la que en su día iba a ser la principal vía de comunicación entre el norte y el este de Alcalá.
Manta contra las vibraciones y ruidos

Se instalará en los lugares por los que el tranvía circule a menos de ocho metros de distancia de los edificios. Esta ‘manta elastomérica’ se dispondrá sobre una capa de hormigón de 20 centímetros de espesor y evitará así, este tipo de molestias, principalmente a los vecinos de las calles Pablo Picasso y Sanlúcar la Mayor, las vías en las que el ferrocarril pasará más cerca de las viviendas y, donde podrían aparecer los mayores problemas para los vecinos.
El coste económico del tranvía metropolitano de Alcalá es de 133 millones de euros, con un periodo de ejecución estimado hasta el 2013. En tal sentido, la Consejería de Obras Públicas y el Consistorio alcalareño financiarán respectivamente el 75% y el 25% de las aportaciones necesarias para potenciar el uso del transporte público.

