P.- Hablamos de un sector con dificultades en general pero, ¿son mayores estas dificultades por ser mujeres? ¿Y cuáles son los beneficios?
R.- Depende mucho del contexto. Algunas compañeras dicen que precisamente por ser mujeres tienen todo el apoyo de su entorno familiar y profesional e incluso que se valora más su trabajo; otras, en cambio, sienten que incluso los piropos a nuestra fuerza, valentía, habilidad… "aún siendo mujeres", encubren de alguna manera la discriminación: ¿por qué por el simple hecho de ser mujer tiene que tener más o menos valor hacer una determinada tarea?
Otro de los problemas más frecuentes es a la hora de vender los corderos, chotos, terneros… cuando, si surge una discrepancia en la negociación, recibimos menosprecios o solicitudes de hablar con el hombre. Se pone en duda nuestra profesionalidad constantemente. Pero en general, algo que muchas tenemos en común es el pluriempleo: la ganadería extensiva a menudo no da para mantener a la familia, así que cuando alguien debe trabajar fuera, esas somos nosotras. Pero el trabajo fuera no nos exime del trabajo diario o puntual de la ganadería, y tanto menos del trabajo en hogar que por desgracia, aún se comparte poco: ¡así que es muy habitual tener tres trabajos!
A nivel público hay ayudas por ser mujeres pero a menudo son muy complejas de tramitar o implican unos compromisos que son poco realistas con la incertidumbre que manejamos. Además, la escasez de servicios públicos en el mundo rural hace que muchas tareas de cuidados de personas mayores y niños recaigan sobre nosotras sin ninguna ayuda. Somos quienes mantenemos los pueblos vivos pero la sociedad y la administración no lo reconocen.
P.- ¿Cuál es la relación con otras asociaciones de mujeres como Confederación de Mujeres del Mundo Rural?
Alguna de ellas nos ha contactado interesadas por nuestra actividad y por colaborar, precisamente como CERES. Por ahora estamos centrando energías en nuestra organización y nuestros objetivos, y no queremos vincularnos a ningún sindicato (estas organizaciones de mujeres están relacionadas cada una con uno) ni partido político (que también nos han contactado). Simplemente estamos intentando participar, en la medida de nuestras posibilidades, en todos los espacios donde quieren escucharnos.
P.- Cambiando de tema, una de las cuestiones que llama la atención de vuestra red es la comunicación y el manejo de las redes sociales. Habéis roto el estereotipo por completo con vuestra actividad.
El caso es que estos estereotipos están cambiando deprisa, pues en mundo rural ahora es ya muy habitual utilizar las redes sociales para dar a conocer nuestra actividad. En GeR además somos muy diversas así que ¡la que no se apaña con una cosa, se apaña con otra! Y poco a poco hemos abierto y estamos dinamizando cuentas en Instagram, Twitter y Facebook. Si los medios hablan poco de nosotros y la sociedad apenas nos ve, con las redes sociales tenemos el poder de mostrar nosotras mismas todo lo que queramos y como queramos: nuestro trabajo, nuestras dificultades, nuestros productos, nuestras aventuras, nuestras historias de vida como ganaderas y mujeres,…
P.- Habéis hecho una versión propia y reivindicativa del Despacito ¿Como surgió la idea y que ha pasado desde que lo hicisteis?
Hay una compañera, Arancha, que canta fenomenal y a veces nos mandaba algún tema cantado por ella mientras pastorea. Un día surgió la idea de hacer una versión nuestra de alguna canción pegadiza. Otra compañera, Charo, escribió la primera versión y se la pasó a Arancha. Cuando nos la mandó cantada alucinamos tanto que enseguida se formó un grupo para retocar y rematar la letra para que fuera lo más directa y reivindicativa posible. De ahí, Lucía, la hija de una compañera, se ofreció a grabarla profesionalmente. ¡Y allá que se plantó a grabarla en el campo entre ovejas! Todas enviamos videos de pastoreo, cantando o bailando y fotos que luego Lucía montó como el videoclip que está en YouTube.
https://www.youtube.com/watch?v=V_g0ircrqOM
La verdad que ha sido un proceso muy bonito y emocionante pero ninguna se imaginaba que se haría viral como ha sucedido. En pocos días tenía más de 100.000 visualizaciones (ya va por más de 300.000 aunque en Facebook lo ha visto más gente porque lo colgaron en la página de FADEMUR…) y empezó la avalancha de medios de comunicación queriendo entrevistarnos. ¡Hasta nos han puesto publicidad aunque no estamos ganando ni un duro! Gracias al famoso Despacito – Mujeres al viento nos hemos dado a conocer ampliamente y se han incorporado muchas otras mujeres ganaderas.
P.- ¿Cómo os han tratado los medios? ¿Habéis notado un tratamiento diferente por ser mujeres?
En general han sido respetuosos y han mostrado mucho interés. Tan sólo en un programa de televisión pusieron la canción sin contar con la presencia de ninguna de nosotras para contextualizarlo, y lo comentaron entre risas y chascarrillos… También nos ha molestado en ocasiones que los medios de ámbito más local insisten en darle más protagonismo a las ganaderas de su zona, cuando se trata de un colectivo de escala estatal.
Objetivos de Ganaderas en Red Los objetivos de esta asociación son los siguientes:
- Visibilizar la profesión de las mujeres ganaderas, mujeres que han dado un paso adelante por la conservación del territorio y la dignidad social y económica.
- Revalorizar a la mujer ganadera, alejarla de la visión errónea de analfabeta resignada, somos mujeres que hemos elegido nuestra profesión y espacio de vida y estamos orgullosas de ello.
- Renovar nuestra autoestima y recordar que la que fijamos población en el mundo rural somos nosotras.
- Innovar en el sector de la ganadería y de esta forma ser más competitivas.
- Colaborar con otras personas para reforzar nuestro trabajo logrando explotaciones más eficientes y respetando nuestro papel.
- Conocer y visitar otras experiencias de otras mujeres ganaderas en un aprendizaje y mejora continuos.
- Crear nuevos canales para superar las limitaciones que suelen dificultar que las mujeres participemos en los ámbitos de reflexión, debate, y toma de decisiones.
- Abordar los temas que nos afectan en concreto como mujeres.
- Desarrollar una mirada de género en el manejo ganadero, poner en valor nuestro papel y reivindicar nuestras maneras.
- Mostrar nuestras tierras, nuestras formas de hacer, compartir nuestras experiencias con otras mujeres a las que les puedan resultar útiles.
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