Todo se inicia cuando una patrulla de agentes identifica a tres personas, dos de ellas menores, circulando en bicicletas y comprueban que una de ellas procedía de un robo cometido en Guillena. Es entonces cuando se producen las primeras detenciones ante un supuesto delito de robo con fuerza. La Guardia Civil continúa investigando el origen de las dos bicicletas restantes y tras varias pesquisas, llegan a sospechar la identidad de la persona que las ha vendido. Además, los agentes llegan a saber que esta persona había sido vista en la autovía de Cádiz con un vehículo cargado de bicicletas.
Ante la posibilidad de que se hubieran cometido más robos de bicicletas, los investigadores contactaron con el puesto de Cádiz y recibieron información sobre la presentación de doce denuncias por robos y hurtos de estos vehículos durante la semana que el sospechoso había pasado en la localidad. Algunas de ellas bicicletas de muy alta gama.
Por otro lado, varios testigos manifestaron que el sospechoso tenía en la casa que había alquilado en Chipiona, varias bicicletas que después han sido identificadas como sustraídas.
