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Cuando el balón eche a rodar en el próximo derbi entre el Real Betis Balompié y el Sevilla Fútbol Club, la ciudad volverá a dividirse en verdiblanco y rojiblanco. Pero este año, una historia quiere demostrar que el derbi puede ser mucho más que fútbol: puede ser solidaridad. La familia de Álvaro, un niño sevillano con una enfermedad genética ultra rara, ha lanzado una campaña para unir a ambas aficiones en torno a una causa común.
Álvaro sufre una mutación del gen SPATA5, una enfermedad que afecta gravemente a su desarrollo neurológico y provoca discapacidad intelectual, epilepsia y dificultades motoras, visuales y auditivas. En España apenas hay siete casos diagnosticados. Su padre es bético, su madre sevillista, y en su casa conviven los dos colores con naturalidad. Álvaro es socio tanto del Betis como del Sevilla y ha sido recibido esta semana por la primera plantilla sevillista en la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios, dentro del programa ‘Salud Emocional’ de la Fundación 1890.
Aprovechando la visibilidad del derbi, la familia y su entorno han impulsado una campaña solidaria para dar a conocer el SPATA5 y recaudar fondos a través de Bizum solidario. El objetivo es ayudar a cubrir terapias especializadas y apoyar la investigación de una enfermedad cuya baja prevalencia limita los recursos destinados a su estudio.
La iniciativa invita a las aficiones de ambos equipos a compartir el mensaje en redes sociales y colaborar económicamente, demostrando que cuando se trata de ayudar a un niño no existen escudos que separen. En un partido donde la rivalidad suele marcar la agenda, esta familia propone que Betis y Sevilla jueguen en el mismo equipo: el de Álvaro.
El SPATA5 es una enfermedad genética ultra rara que afecta al desarrollo neurológico y requiere atención médica constante y tratamientos especializados. Las familias necesitan apoyo continuado para afrontar el coste de terapias y cuidados. Por ello, la campaña busca convertir el derbi en un altavoz de solidaridad.
Este año, más allá del marcador, el resultado más importante no se medirá en goles. Se medirá en el apoyo recibido, en la visibilidad conseguida y en las sonrisas de Álvaro y del resto de niños afectados por esta mutación genética.
