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En el corazón del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, a poco más de una hora de Sevilla, rodeado de montañas, bosques y nieblas que descargan algunas de las lluvias más abundantes de la península, se encuentra Benamahoma, una pequeña pedanía de Grazalema que en las últimas semanas ha vuelto a estar de actualidad tras quedar parcialmente aislada por desprendimientos provocados por los temporales. Pero más allá de los cortes de carretera, este enclave gaditano es uno de los secretos mejor guardados de los Pueblos Blancos de Andalucía.
El nombre de Benamahoma procede del árabe y significa «hijos de Mahoma», un vestigio claro de su pasado andalusí. Hoy apenas supera los 400 habitantes, pero su identidad es fuerte, marcada por la tradición, el agua y la montaña.
Pertenece administrativamente a Grazalema, aunque su vida cotidiana tiene personalidad propia. De hecho, es conocido por albergar la única delegación municipal de identidad andaluza en su Ayuntamiento matriz, lo que refuerza su fuerte sentimiento local.
El Nacimiento: el manantial que da vida al río Majaceite
Si hay algo que convierte a Benamahoma en un destino imprescindible es el Manantial de El Nacimiento. De este punto brota el agua que da origen al río Majaceite, protagonista de una de las rutas de senderismo más transitadas de Andalucía.
El sendero del río Majaceite, que conecta Benamahoma con El Bosque, es una caminata sencilla, familiar y espectacular. Atraviesa un bosque de ribera donde el agua, las pasarelas de madera y la vegetación crean un paisaje casi centroeuropeo en pleno sur. No es casualidad: la Sierra de Grazalema registra algunos de los índices de pluviometría más altos de España.
Benamahoma es también puerta de entrada al Pinsapar, uno de los grandes tesoros ecológicos de Andalucía. El pinsapo (Abies pinsapo) es una especie de abeto única en el mundo, relicto de la era glaciar, que solo se conserva en algunas sierras del sur peninsular. El acceso a esta zona está regulado, lo que contribuye a preservar un ecosistema de enorme valor ambiental.

Tres semanas aislado por las lluvias
El invierno ha vuelto a recordar la fragilidad de este enclave. En febrero de 2026, varios desprendimientos en la carretera A-372, que conecta la zona con Grazalema y El Bosque, provocaron que Benamahoma quedara parcialmente aislado durante cerca de tres semanas.
El temporal afectó al turismo rural, principal motor económico de la zona, y obligó a suspender incluso eventos deportivos como la Cronometrada de Benamahoma. La reapertura progresiva de la vía ha devuelto la normalidad, aunque algunos senderos continúan cerrados por seguridad.
Fiestas de Moros y Cristianos: historia viva en agosto
Cada primera semana de agosto, el pueblo celebra sus tradicionales fiestas de Moros y Cristianos en honor a San Antonio de Padua. Se trata de una representación popular que rememora episodios históricos y que convierte las calles blancas en un escenario lleno de pólvora, trajes tradicionales y simbolismo. La romería de junio y el ambiente serrano completan un calendario festivo que mantiene viva la identidad del municipio.
