La Catedral de Sevilla ha comenzado este sábado los trabajos para retirar las tres azucenas que aún coronan la Giralda después de que una cuarta cayera el pasado 5 de febrero a causa de los fuertes temporales que han azotado Andalucía durante más de un mes. Las grúas ya se encuentran instaladas junto a la torre para proceder al desmontaje, una intervención que ha sido autorizada esta misma semana por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía como actuación de emergencia.
Los grupos escultóricos serán trasladados provisionalmente al Patio de los Naranjos, donde se colocarán sobre estructuras diseñadas específicamente para su correcta sujeción y conservación. Así lo ha comunicado el Cabildo Catedral, que ha explicado que la medida responde a criterios de seguridad tras el desprendimiento sufrido a comienzos de febrero.
Una vez desmontadas, las piezas serán sometidas a un estudio metalográfico para analizar los materiales que las componen y evaluar su estado de conservación. El examen incluirá tanto la eolípila y el vástago —diseñados por Hernán Ruiz y fundidos por Bartolomé Morel, los mismos artífices del Giraldillo en 1568— como los ramos de azucenas, las asas y los cuerpos del cuello superior que forman parte del remate renacentista de la torre.
Antes de iniciar la retirada, ya se habían llevado a cabo labores de emergencia para asegurar provisionalmente los tres conjuntos situados en las esquinas suroeste, noroeste y noreste de la conocida como Terraza de las Azucenas. El objetivo, según el Cabildo, ha sido garantizar «la mayor seguridad posible» tanto para el monumento como para las personas.
La caída de una de las cuatro jarras se produjo a las 6:15 horas del 5 de febrero debido a «las excepcionales condiciones meteorológicas». El incidente no ocasionó daños personales, aunque obligó a establecer un perímetro de seguridad en torno a la Giralda. El alcalde de Sevilla ya anunció entonces que dicho perímetro se mantendría durante dos o tres semanas, coincidiendo con las labores de desmontaje del resto de elementos.
La azucena desprendida forma parte del remate renacentista que estaba pendiente de la licencia municipal para acometer su restauración integral, aprobada por la Comisión Provincial de Patrimonio. Esta intervención afecta a los cuerpos que sirven de pedestal al Giraldillo: el cuerpo de campanas, el cuerpo de las azucenas, el cuerpo del reloj, el cuerpo de las estrellas, el cuerpo de las carambolas, el penacho y la tinaja, elementos todos ellos fundamentales en la silueta más emblemática de Sevilla.
